Homenaje a los mártires que se inmolaron en la defensa del suelo natal

frank-paisFlorida, jul 30._El 30 de julio de 1957 el sol se escondió de pronto para mostrar su luto por la muerte de un joven cubano, cuya hermosura de alma y coraje a toda prueba,  sintetizaban la estirpe de los cientos de revolucionarios caídos  por la libertad definitiva de su nación.

En esta fecha, nominada por el Socialismo triunfante como el “Día de los Mártires de la Revolución Cubana”,  las fieras sanguinarias de la tiranía de Fulgencio Batista asesinaron de manera salvaje y cobarde  al líder de la lucha clandestina en Santiago de Cuba, Frank País García, y a su compañero de luchas Raúl Pujols.

El régimen de oprobio instaurado por Batista tras el golpe de Estado de 1952 se desmoronaba frente el prestigio, la fuerza y el apoyo popular  logrados por Fidel Castro y el ejército Rebelde en la Sierra Maestra. Mientras, en el llano se multiplicaban las huelgas, las protestas civiles y  los actos de solidaridad con la lucha armada creciente en las lomas orientales.

Cientos de crímenes cometieron los esbirros de la dictadura para debilitar el espíritu de combate y la conciencia de un pueblo cansado de los abusos y despojo de sus derechos más sagrados.

Los  Tigres de Masferrer, Esteban Ventura Novo  y otros sicarios  del batistato en la Ciudad Heroína y en el resto del país, desataron una ola de terror y linchamientos de revolucionarios y valiosos combatientes  que nunca traicionaron, ni temblaron ante la disyuntiva de dar la vida por la libertad de la patria.

Bajo tales circunstancias, la juventud cubana en las ciudades y los campos, encabezada por Frank País y muchos otros dirigentes, siguió adelante en su batalla por la justicia y la dignidad del hombre, y para librarse del yugo proimperialista.

El Día de los Mártires de la Revolución Cubana rinde tributo cada 30 de julio a todos los héroes que cayeron en la defensa de lo más preciado: el suelo natal.

…Cada uno de ellos se convirtió en el Abdala martiano cuando expresó: “el amor, madre,  a la patria, no es el amor ridículo a la tierra ni a la yerba que pisan nuestras plantas,  es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca”.

¡Gloria eterna a los mártires de la revolución definitiva!

Por: Pedro Pablo Sáez/Radio Florida

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