El Moncada salvó a la patria del oprobio

Asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo

Asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo

El actual municipio de Florida, es también parte de la obra planteada en los lineamientos del programa del Moncada. Aquí se materializaron las seis grandes leyes planteadas por Fidel en su alegato de defensa “La Historia me Absolverá”, y se encontró solución a los graves problemas que aplastaban al pueblo y limitaban el desarrollo socioeconómico del territorio.

Las dos principales industrias del azúcar y sus colonias locales en manos de compañías yanquis, fueron nacionalizadas y pasaron a ser una propiedad de todo el pueblo, en tanto grandes extensiones de tierra que fueron feudo privado de un grupo de terratenientes, se convirtieron en cooperativas y fincas de aquellos que siempre las trabajaron.

A partir del Triunfo Revolucionario de 1959, con la puesta en marcha de las ideas planteadas por Fidel luego del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, en Santiago de Cuba y Bayamo, respectivamente, Florida se llenó de escuelas en la ciudad y en el campo.

Miles de niños, huérfanos de esperanza bajo la dictadura batistiana, y maestros sin empleo, se encontraron aquí en la alborada de lo que sería luego uno de los sistemas de enseñanza más integrales del mundo.

El problema de la salud fue superado en esta comarca nonagenaria por la construcción de policlínicos y hospitales, centros de atención estomatológica, salas de rehabilitación, consultorios médicos en los barrios y acceso pleno a este servicio sin que medien las cédulas electorales, el poder económico de las personas o su afiliación política.

La mortalidad infantil pasó de 60 y más niños muertos antes de cumplir un año de vida a cero fallecidos en ese rango, durante lo transcurrido del 2015.
Oportunidades de empleo estatal y privado, acceso a la cultura y seguridad social para todos los floridanos y floridanas, son conquistas que deben mucho a la generación del centenario que aquel 26 de julio de 1953, puso de lado sus aspiraciones y sueños juveniles para salvar a la patria del oprobio y regalarnos el futuro independiente y justo que hoy disfrutan las nuevas generaciones.

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