Lo que me toca ahora es producir para el pueblo

campesinoSAGUA LA GRANDE, 9 dic. – Javier Sánchez Díaz aún no concibe que Fidel ya no se en­cuentre físicamente entre nosotros. Acos­tum­brado a sus enseñanzas y lecciones permanentes de sabiduría, este guajiro sagüero que solo sabe del lenguaje del campo, ahora solo tiene en su cabeza la manera de cumplir el compromiso contraído con él el día que firmó el juramento de materializar el concepto de Revolución.

Aunque lo mío siempre ha sido trabajar sin mirar para atrás, desde ese día le dije a mi esposa Ariday, lo que me toca es trabajar más que nunca para entregar la comida que necesita el pueblo. Y eso es lo que ha hecho junto a los cuatro guajiros que lo acompañan en la finca asignada a él en la Empresa Agro­pecuaria Sagua.

Apodado por cuantos lo conocen como el «capitán descalzo», por el hecho de no usar zapatos en sus faenas agrícolas, Javier se mue­ve a cualquier hora del día o de la noche a través de la extensa área que posee, de unas 16 hectáreas de tierra, que más que una finca simula un jardín completamenJavier Sánchez Díazte sembrado de tomate y otros vegetales.

Con su hablar atropellado, nos dice que antes de que el sol anuncie la llegada del día ya él está en el campo para aprovechar bien el tiempo; y no se va de allí hasta bien avanzada la tarde porque son muchas las tareas y pocos los hombres que allí laboran.

«Lo que más trabajo nos da es mover el sistema de riego de un área a otra. Imagínate, tengo uno solo y la finca es muy grande, por eso muchas veces se nos puede ver a las ocho o nueve de la noche todavía regando el terreno. Pero bueno, cuando uno tiene deseos y obtiene resultados, no anda mirando horas ni esfuerzo. Mire, mire para esos tomates qué lindos están. Y ahora voy a sembrar zanahoria, berenjena, remolacha y pimiento para que a la gente de Sagua la Grande no le falten los vegetales», dice con naturalidad el labriego.

Sobre la venta, aclara que todo lo que salga de su finca es para el pueblo, nunca para los intermediarios que ponen altos precios. «Usted ve esos tomates lo hermosos que están, se están comercializando por ahora a cinco pesos la libra, y ya en los próximos días le bajaremos más el precio. Aquí sí no puede haber abuso», expresa Javier, quien asegura que ese será el sentido de su vida mientras exista, porque con el Comandante no se puede quedar mal.

Y volviendo al tema, luego de quedar pensativo un instante, remover la tierra con sus pies descalzos y acomodarse el sombrero alón que lleva sobre su cabeza, asegura: «Fidel es lo más grande que nosotros hemos tenido. Yo creo que todo el que tenga un poquito de vergüenza y amor por Cuba, tiene que echar pie en tierra para que no se pierda todo lo que él hizo. Por eso aquí yo soy mi Comandante en Jefe como un día nos pidió. De eso no tenga duda».

Granma

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