Cubanas frente al visor

volei-femLa Habana, 30 mar. – Probar que poseen madera para salir adelante con su sistema de juego de cinco atacadoras surtidas por una pasadora clasifica entre los retos de la selección femenina cubana Sub-18, anfitriona de la Copa Panamericana de voleibol.

La nómina regular del patio —aun cuando sus integrantes fluctúan entre los 15 y 16 años de edad— muestra un promedio de estatura favorable, lideradas por la pasadora Thalia Moreno con 1,89 metros, igual que la central Yumisleydis Viltre. La  constitución física del elenco oficia en favor de su movilidad en la cancha, pero todavía tiene un lógico largo camino para consolidar sus facultades, en tanto algunas, como la auxiliar Ailama Cese, requieren de un aumento de peso que será directamente proporcional al incremento de la fuerza en el golpeo del balón. Ella quizá llegue a ser la líder indispensable en este plantel.

La hornada dirigida por Juan Carlos Cruz —si se mantiene unida y es atendida con esmero en la Escuela Nacional de Voleibol— ha de ir creciendo, pues amén de que abundan las debutantes en lides internacionales, exhibieron soltura, aunque hayan enfrentado hasta este momento a un plantel de poca monta (Costa Rica), inferior a Colombia.

Solo en la época del maestro Eugenio George los cuadros del patio empleaban una formación 6-2. La potencia en el servicio y el ataque (sin obviar el bloqueo) de sus dos pasadoras les permitía articular un estilo de juego compacto, pues la potencia ofensiva de su pareja de acomodadoras se unía a la de sus atacadoras en la propuesta que llevó a Cuba a los cetros olímpicos y mundiales, por no hablar de otras competencias foráneas.

Para cosechar éxitos en el 5-1 —formación más usada en el ámbito internacional—  es preciso poseer una levantadora versátil, capaz de alimentar con calidad al resto de sus compañeras, siempre y cuando el recibo no la obligue a correr por la cancha por tal de llegarle al balón, dificultad muy vista en nuestros colectivos de mayores.

Además de ayudar en el bloqueo (la acomodadora Thalia Moreno tiene ventaja por su talla al saltar para efectuar el pase con poco esfuerzo), cerrándole el ataque por la línea al rival en unión de una bloqueadora, si enseña un servicio con salto, fuerte y rasante a la net, será mucho mayor su aporte a la victoria.

La novatada se paga en cualquier campo de la vida. Por ejemplo, los 22 errores en el debut de esta Copa ante el débil Costa Rica, sumaron demasiados, en buena medida por la desconcentración al efectuar el saque y algo de apresuramiento en terminar pasajes del juego de cara al oponente de pobres recursos.

Aunque la Copa Panamericana solo ha consumido sus dos primeras jornadas, el equipo Cuba Sub-18 lanza un mensaje de esperanza. Ya tendrá tiempo para mostrar otras habilidades como la finta de la pasadora y los ataques zagueros, armas que deben sumarse al arsenal de las dirigidas por el afable Juan Carlos Cruz.

Granma

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