La impronta de José Martí presente en nuestro devenir histórico

Florida, 19 may. – Parecía que el Apóstol iba a morir en el año de su centenario, tanta era la afrenta del dictador de turno y del imperialismo del cual nos alertó José Martí;  pero de su pueblo rebelde, de lo mejor de la juventud de entonces, surgió un movimiento puro que, encabezado por Fidel Castro, retomó las banderas de la independencia y se lanzó contra los muros de la segunda fortaleza militar del país para conquistar la libertad definitiva.Ese fue el motor pequeño que puso en marcha una Revolución que  se trazó un extraordinario y humano programa de beneficio popular. Fue la que  transitó por el Presidio Modelo, se  fortaleció en el exilio mexicano, viajó en el yate Granma, se multiplicó en la Sierra Maestra, caló en el corazón de lo más puro de la nación cubana y se levantó triunfante el 1ro de Enero de 1959.

Con esa alborada se materializó el principal deseo martiano de que la ley primera de la República fuera el culto pleno a la dignidad del hombre, en una Patria convertida en comunidad de intereses, unidad de tradiciones,  de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas.

Martí presidió desde entonces cada obra del Socialismo cubano. Su nombre y su pensamiento progresista se incrustaron en miles de escuelas diseminadas por todo el país, en hospitales, fabricas pletóricas de obreros convertidos en dueños de su propia riqueza, hogares para niños sin amparo familiar, en casas de abuelos, en la asistencia social a los más vulnerables, en el propósito de no dejar a nadie abandonado a su suerte, la conciencia de luchar contra el imperialismo y sus doctrinas hegemónicas en cualquier parte del mundo, y en la voluntad de no cejar en el empeño de mantener libre y hacer prosperar la Patria.

Esa vocación martiana salvada y renovada en el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, hace ya 65 años, es la que debe acompañarnos ahora mismo en Florida para avanzar en la conclusión de obras nuevas para el beneficio social, en tributo a los héroes y mártires de la gesta del 26 de julio.

“Yo no miro a lo deshecho, sino  lo que hay que hacer, y nadie podrá hacer, nadie, si no lo hacemos todos juntos” destacó el Apóstol en cartas enviadas a los veteranos de las guerras de independencia cubana Máximo Gómez y Serafín Sánchez, y esa misma debe ser la divisa de los floridanos al enfrentar las tareas del presente como homenaje al Maestro en el aniversario 123 de su caída en combate.

Martí lo pidió y corresponde cumplir su mandato: ¡Quien se levanta hoy con Cuba se levanta para todos los tiempos!.

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