Los cubanos otorgan elogio póstumo a prominente pensador


Los cubanos otorgan elogio póstumo a prominente pensador

La Habana, 22 jul.- Uno de los más insignes intelectuales de Cuba, Roberto Fernández Retamar, falleció en La Habana dejando una estela de reconocimientos por su obra literaria y, en general, a favor de toda la cultura.

Asociado sobre todo a su labor al frente de Casa de las Américas, Fernández Retamar afianzó el papel refulgente de esa institución cultural.

Así lo hizo tanto a través de las convocatorias a premios como en la promoción de las más importantes expresiones de las artes y las letras de Nuestra América.

En Casa de las Américas fue un eficaz y lúcido continuador de la impronta de Haydée Santamaría, inspiradora de la cultura autóctona.

Desde antes de asumir una labor directriz, Retamar empezó a dirigir la revista identificada como órgano de la Casa de las Américas.

Si bien su gestión al frente de la entidad desde 1986 fue intensa, ello NO le impidió participar en múltiples proyectos de creación personal como poeta y ensayista, o en la enseñanza en Universidades.

Premio Nacional de Literatura, de este país, en mil 989, el autor de Calibán integró la Academia Cubana de la Lengua, institución que presidió, y participó en innumerables ediciones de libros y en conversatorios.

Precisamente, Calibán es apreciado como uno de los más sobresalientes textos de ensayo de la literatura y lengua española del siglo veinte.

Con identificación notable con los principios de la Revolución Cubana, Fernández Retamar integró el Movimiento de Resistencia Cívica y publicó en la prensa clandestina durante la dictadura de Fulgencio Batista.

En mil 961 fue secretario coordinador de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y posteriormente resultó electo diputado y miembro del Consejo de Estado, tribunas desde donde defendió el desarrollo cultural.

No por casualidad recibió doctorados honoris causa y distinciones como Premio Nacional de Poesía, Orden Félix Varela de Primer Grado y Premio Nacional de Literatura.

Tanto en Cuba como en el exterior colaboró con numerosos periódicos y revistas y perteneció a consejos de redacción de algunas de esas últimas publicaciones.

El gran intelectual cubano fallecido recientemente fue un exponente de la creación artística desprovista de banalidades y se negó a asimilar tendencias encaminadas a ver al arte como mercancía.

Defensor y seguidor de las ideas del Héroe Nacional, Retamar fundó en 1977 y dirigió hasta 1986 el Centro de Estudios Martianos y su Anuario.

Desde mil 950, cuando dio a conocer el poemario Elegía como un himno, hasta su deceso, Roberto Fernández Retamar fue consecuente con su visión de justicia social y valedor de lo autóctono, sin caer en elitismos.

(RHC)

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