Estados Unidos: sálvese quien pueda


Estados Unidos: sálvese quien pueda

La Habana, 31 jul.- Las estadísticas por tiroteos masivos en Estados Unidos a lo largo de 2019 son sencillamente aterradoras y demuestran los altísimos niveles de inseguridad existentes en el país norteño, donde cualquiera puede perder la vida o sufrir lesiones graves sin importar edad, sexo, raza o condición económica.

Particularmente sangrientos fueron los últimos días cuando ocurrieron numerosos tiroteos, el más publicitado de ellos en un poblado de California, donde se celebrada un famoso festival gastronómico.

Un sujeto, identificado como Santino William Legan, ingresó al área y comenzó a disparar sobre la multitud con un fusil que había sido comprado legalmente hacía poco en Nevada. Antes de ser abatido por la policía causó la muerte a tres personas, entre ellas un niño de 6 años y una niña de 13, y dejó heridas a 15 más.

Pero no fue el único. Este domingo en Wisconsin fallecieron por heridas de armas de fuego cinco pobladores y dos fueron lesionados; en Washington DC hubo cuatro heridos, igual cifra que en Chicago y Uniontown; en Pennsylvania pereció un hombre y cinco sobrevivieron.

De acuerdo con el Archivo de Violencia Armada, entidad que se dedica a registrar estos incidentes, en lo que va de 2019 se han producido 247 tiroteos masivos, como se conoce a los que provocan al menos cuatro muertos o heridos, lo que significa un promedio ligeramente mayor a uno por día.

Otros datos son todavía más contundentes. Un informe de la Everytown for Gun Safety, que se dedica a hacer conciencia sobre la necesidad de poner controles estrictos a la venta de estos artefactos, señala que cada día en todo el territorio de Estados Unidos mueren unas 100 personas por disparos.

La agrupación afirma que “la violencia con armas impacta las vidas de millones de estadounidenses, quienes la atestiguan, conocen a alguien que fue baleado, o viven con temor del próximo tiroteo”.

El caso es que cada año más de 36 mil personas fallecen debido al uso intencional de armas de fuego, de ellos 22 mil por suicidio y el resto por homicidios. Es una cifra bastante mayor al número de bajas que se podrían producir en un conflicto armado de baja o mediana intensidad.

A pesar de todo esto, el gobierno de Donald Trump y una buena parte del Congreso se oponen terminantemente a legislar para restringir la venta y portación de armas, sobre todo por las presiones de la poderosa Asociación Nacional del Rifle, muchos de cuyos miembros están involucrados con la fabricación, o con la venta de los artefactos de la muerte.

Hay legisladores, entre ellos el senador por Florida, Marco Rubio, que reciben enormes cantidades de dinero de la Asociación para garantizar que no se legisle al respecto, lo que permite indicar que la matanza continuará.

Eso ocurre en el país que se atreve a difamar a otros, como Cuba, calificándolos como inseguros cuando es allá, al otro lado del río Bravo, donde decenas de miles de personas salen de sus casas cada día, sin saber si volverán a ver a su familia.

(RHC)

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