La Constitución de Jimaguayú quiso cerrar las contradicciones entre civiles y militares


La Constitución de Jimaguayú quiso cerrar las contradicciones entre civiles y militares

Florida, 13 sep.- Los potreros de Jimaguayú fueron escogidos por el general Máximo Gómez como escenario para realizar el encuentro de quienes debatirían sobre los aspectos de la nueva Constitución, por ser el lugar donde cayó en combate el 11 de mayo de 1873, el patriota camagüeyano Ignacio Agramonte y Loynaz.

Consolidada la guerra en Oriente, Camagüey y Las Villas, durante los días 13 y 16 de septiembre de 1895 se reunieron en el histórico sitio de la demarcación camagüeyana, los representantes de los revolucionarios cubanos en armas para establecer las normas jurídicas por las que la pujante Revolución, continuaría su senda hasta la victoria.

La Constitución refrendada, que regiría en Cuba durante dos años, establecía un gobierno centralizado como lo había planteado su antecesora de Guáimaro, pero a diferencia de ésta, unía en un sólo organismo los poderes legislativo y ejecutivo, denominado Consejo de Gobierno, la nueva institución encabezada por un presidente, dictaría las disposiciones relativas a la vida civil y política de la Revolución.

La Constitución de Jimaguayú quiso cerrar las contradicciones entre civiles y militares que había dejado abierta la Carta Magna de Guáimaro cuando depositó en la Cámara de Representantes toda la autoridad, ahora el Consejo de Gobierno sólo intervendría en la dirección de las operaciones militares cuando fuera absolutamente necesario a los fines políticos.

La última contienda bélica contra el colonialismo español por la independencia de Cuba, contó a partir de entonces con este trascendental cuerpo legal; para cuyas sesiones sirvió dignamente un humilde bohío de yaguas y guano, bajo la presidencia del camagüeyano Salvador Cisneros Betancourt.

Se cumplió así uno de los postulados de José Martí quien en el lugar conocido como La Mejorana, en histórico encuentro con Máximo Gómez y Antonio Maceo, logró la convocatoria a una Asamblea de Representantes de todos los grupos en armas, como era la aspiración de los patriotas orientales, camagüeyanos y villareños, que ya combatían juntos desde mayo de ese año.

Se lograba la unidad para continuar la guerra por la libertad de la patria, con la voluntad y el patriotismo de las principales fuerzas presentes en los diferentes escenarios de combate.

Humberto Guevara

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