La encarnación, viva siempre, de nuestra nacionalidad y de nuestra universalidad


La encarnación, viva siempre, de nuestra nacionalidad y de nuestra universalidad

La Habana, 28 ene.- Después de los primeros deslumbramientos ante la magnitud de su genio, a partir de los años 20 empezamos a percibir, en nuestra primera generación de marxistas, la difícil resurrección histórica y política de Martí. Difícil y lenta, pagada siempre con la sangre más generosa de nuestra juventud, pero a la larga incontrastable por una sencilla razón: porque de ella depende nuestro ser o no ser con la personalidad que nos corresponde por nuestros sacrificios y nuestra creación cultural, en el polifónico universo humano.

José Martí es la encarnación, viva siempre, de nuestra nacionalidad y de nuestra universalidad. De él no podemos decir, después del triunfo revolucionario, como dijo él de Heredia, que «le sobraron alientos y le faltó mundo». Ese «mundo» que nos faltaba, ese derecho a «entrarse con gran voz por los asuntos de la humanidad», se lo gana Cuba, en los planteamientos internacionales de su máximo dirigente actual, por su fidelidad a los principios de quien dijo que «es y será guía eterno de nuestro pueblo». Y si para ello a Martí «le sobran alientos», qué decir de su paradigmática figura de hombre integral en que los hombres de todos los credos, razas, vocaciones y oficios pueden también reconocer al guía de un humanismo sin fronteras de espacio ni de época.

No parece necesario insistir en la calificación de Martí como uno de los Maestros fundamentales de todos los pueblos de la que él llamó «Nuestra América». Basta recordar las cenitales páginas que le dedicó, para poner de relieve la fundadora obra americanista y caribeña, proyectada hacia el futuro, de aquel a quien Gabriela Mistral llamara «el mejor hombre de nuestra raza» y Ezequiel Martínez Estrada estimó como «uno de los espíritus más libres que ha conocido la historia, sin duda el más puro de ellos».

Juan Marinello (…) puntualizaba (…) en «Fuentes y raíces del pensamiento antiimperialista de José Martí» (…): «(…) Si en los comienzos de su madurez aparece la sospecha incipiente, el combate ocupa al final lo céntrico de su tarea revolucionaria». Y refiriéndose a la última carta de Martí a Manuel Mercado concluye: «Se confirma en esa carta, en ocasión suprema, su definitivo relieve de héroe mayor de veinte pueblos atacados por el mismo enemigo». (…)

No tenemos mejor embajador en el mundo que José Martí; ni mejor anfitrión para nuestros visitantes. Los artistas y escritores encontrarán en él a un magno compañero del oficio; los periodistas, a un mentor; los cineastas, a un anticipador; los filósofos, a un pensador interminable; los educadores, a un Maestro; los políticos, un ejemplo. (…)

No dilapidemos este tesoro, que además no nos pertenece por modo exclusivo. Lo que sí nos pertenece es el deber de darlo a conocer con seriedad y eficacia. (…) No abandonemos las posibilidades que están abiertas para el grandioso plan de hacer presente a Martí en el mundo, de introducirlo en la corriente de la cultura universal, a la que en esencia y por destino pertenece. (…) Esta sería una nueva contribución internacionalista de Cuba: la de un humanismo cargado de futuridad salvadora, frente a los desafíos del tercer milenio.

Fragmentos de las palabras de Cintio Vitier en el tercer aniversario de la Sociedad Cultural José Martí.

(Granma)

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s