La construcción de nuevas relaciones entre Cuba y su emigración


La construcción de nuevas relaciones entre Cuba y su emigración

La Habana, 28 feb.- A finales de la década del setenta del siglo pasado comenzó a transformarse la relación de Cuba con su emigración. La revolución cubana y su líder histórico Fidel Castro propiciaron un acercamiento con la comunidad residente en el exterior.

Importante en este proceso que se iniciaba, hoy irreversible y continuo, era escucharse mutuamente, con total respeto, sobre inquietudes y propuestas para un dialogo franco y abierto.

Fidel expresó en aquella ocasión su conocimiento sobre una serie de aspectos que interesaba a la comunidad y al respecto afirmó “.. estamos dispuestos a analizar estos problemas con los cubanos que están en el exterior (…) tenemos una actitud amplia, dispuestos a discutir todas las cuestiones que interesen a la comunidad cubana”.

El líder histórico de la revolución cubana sabía que era posible la materialización del dialogo, sin que ello representara una concesión de principios frente a Estados Unidos, y sus intentos de desvirtuar el proceso migratorio.

Los diversos gobiernos norteamericanos han manipulado siempre el tema de la migración cubana desde el mismo triunfo revolucionario en enero de 1959, cuando dieron cabida en su territorio a asesinos de la dictadura de Fulgencio Batista, emplearon a esos mismos personajes para una invasión al archipiélago y durante décadas promovieron la emigración ilegal.

Pero aun con estos escollos, la Revolución no olvidaba que la emigración ha sido siempre en su inmensa mayoría defensora de nuestra cultura, historia, valores e independencia.

Sobran los ejemplos desde el Héroe Nacional Cubano, José Martí, que residió durante el exilio en Estados Unidos, donde llevó a cabo una intensa labor revolucionaria y preparó la continuidad de la guerra contra la Metrópoli española.

En la ciudad de Tampa, en Florida, donde ya era amplia la comunidad de cubanos, surgieron los Clubes patrióticos y Martí pronunció sus más conocidos discursos.

Allí también en suelo estadounidense formó el Partido Revolucionario Cubano, cuyo objetivo esencial era preparar la continuidad de la guerra contra España.

El Mayor General Antonio Maceo con su labor a favor de Cuba en Jamaica es también otro ejemplo del trabajo de los emigrados cubanos en beneficio de la independencia y bienestar de su Patria.

México daría cobijo a los asaltantes al Cuartel Moncada, a su salida de prisión en mayo 1955. Desde allí Fidel Castro y sus compañeros partirían hacia Cuba en el yate Granma para liberar a la Patria de la sangrienta dictadura de Batista.

Por tanto, las condiciones y premisas históricas estaban presentes y en los días finales del mes de noviembre de 1978 se realizarían las primeras pláticas. Setenta y cinco miembros de la comunidad cubana residente en territorio norteamericano estarían presentes en La Habana.

Días después, en diciembre, tendría lugar la segunda etapa del diálogo y ya creció el número de asistentes. En esa ocasión la cifra se elevó a 140.

Estaba abierto el camino para la comprensión mutua, la construcción de unas nuevas relaciones y su estrechamiento. De hecho Fidel subrayaría: “Yo creo sinceramente que esto que hemos hecho y estamos haciendo es revolucionario….Creo que lo hacemos porque somos revolucionarios.”

(RHC)

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