En tiempos de pandemia también lo esencial es invisible a los ojos

A esta hora, cuando los floridanos arreciamos la batalla contra la pandemia del nuevo coronavirus hacemos nuestras las palabras del apóstol José Martí, y les decimos que en la reflexión que sigue “nos proponemos únicamente decir la verdad, pese a quien pese, y sean cuales fueran las consecuencias, porque a la verdad hay que entrarle como lo hace el carnicero a la res, con la camisa al codo”.

Hasta este minuto suman ya cientos los llamados a acatar cada una de las indicaciones del Consejo de Defensa Municipal para evitar el contagio de la terrible enfermedad provocada por el nuevo coronavirus, y preocupa mucho observar que todavía algunos se resisten a cumplirlas, trasladan rumores o violan lo establecido, poniendo en peligro la vida propia y la del resto de la familia y la comunidad, sin valorar en justa medida la obra titánica de nuestro Estado en la actual circunstancia.

Y tal vez nos digan que no es oportuno hablar ahora de política pero, en nombre de la mayoría de los floridanos conscientes de la realidad nacional, pensamos que es el momento de comparar, de mostrar realidades que muchas veces no citamos para no herir a terceros, mientras las redes sociales desde afuera y algunos ingenuos o maldicientes de aquí adentro tergiversan, ofenden, trastocan y tratan de negar constantemente la incomparable obra humana de la Revolución.

Un joven conocido comentaba hace algunos días que tuvo un fuerte debate con otros dos floridanos defensores furibundos del “American Way of life”, quienes le aseguraban que en Cuba la pandemia de la COVID-19 provocaría más muertes que en Estados Unidos, porque aquello era “la yuma” y allí sí que había de todo para enfrentarla.

No queremos extendernos, solo proponemos analizar los datos hasta el presente: Cuba, bloqueada por la Casa Blanca y por ello limitada de recursos de todo tipo, acumula hasta hoy 3 de abril 288 contagiados y lamentablemente seis fallecidos.

Cuenta con una política coherente de lucha contra la pandemia: información veraz, atención médica y vigilancia gratuita, sin distinciones, desde la propia comunidad hasta el más encumbrado centro científico; 22 medicamentos listos para actuar en el caso de contagio, la mayoría de ellos creados en nuestro país gracias a la visión de futuro del eterno Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, y con el respaldo y la voluntad de un gobierno que, dígase lo que se diga en otras partes del planeta, trabaja con el pueblo y para el bienestar del pueblo.

Por su parte los Estados Unidos, o la yuma, como les deleita decir a algunos que gustan de valorar lo ajeno por encima de lo propio; y lo voy a decir con dolor porque detrás de los números por citar se esconde la desgracia de seres humanos y sus familias, Estados Unidos, reitero, acumula casi medio millón de contagiados y más de seis mil muertos en una cifra que se multiplica por días, con una política oficial errática y egoísta en el enfrentamiento a la pandemia.

Miles y miles de empleos perdidos; un presidente multimillonario, incapaz y estúpido, que en lugar de destinar recursos para proteger a la gente y a su personal de salud se dedica a crear conflictos guerreristas extrafronteras, defiende a los más ricos, recrudece sanciones a otros países que luchan de forma responsable contra la nueva enfermedad y destina presupuestos multimillonarios a la carrera armamentista y al papel hegemónico que pretenden mantener en el mundo…

Otros países desarrollados y muy ricos, transitan por situaciones bien comprometedoras para sus pueblos y frente a ello nos preguntamos: ¿de qué sirven el dinero, el consumo desmedido, los mercados repletos de mercancías, los carros de último modelo, la farándula en los medios de comunicación cuando no se es capaz de proteger el derecho a la vida como el bien más preciado del hombre?

Fueron ellos, los del imperio, quienes a cambio de migajas obligaron a Ecuador y a otros lacayos a expulsar a los médicos cubanos, y observen lo que sucede en ese país suramericano, donde se registran escenas horribles de muertos en la calle y familias abandonando cadáveres de seres queridos ultimados por la COVID-19, clamando ayuda para sepultarlos, o prendiéndoles fuego en medio de la acera.

Sin duda no es esa la libertad, ni la falsa riqueza que queremos para nosotros…. Ahora mismo más de 40 países del planeta solicitan a gritos la ayuda médica de Cuba… y nuestro espíritu solidario contra el coronavirus llego hasta unas 13 naciones en los últimos meses, incluidos algunos de la opulenta Europa, pero desde mucho antes ya estábamos presentes en más de 50 países, sin descuidar el cuidado de los que vivimos aquí, al contar con recursos humanos suficientes para ello, gracias a la obra de la Revolución Socialista y a la visión de Fidel.

El coronavirus, lo decimos con dolor, llego para mostrarle a muchos fariseos y adoradores del templo del dinero y del consumismo ajeno que lo esencial es invisible a los ojos.

Nuestro vino cotidiano puede ser amargo en algunos sorbos, pero es nuestro vino, y tenemos que cuidarlo y mejorarlo pero nunca renunciar a él, ni escupirlo como hacen ciertos personajes que, sin embargo, en el fondo de su veleidosa conciencia conocen la seguridad que nos ampara por el hecho de vivir en la Cuba socialista y revolucionaria que tanto detestan los mercaderes y empleados del imperio.

Concluimos con palabras martianas cuando recordamos que la verdad no es más que una, y quien la dice bien y a tiempo, disipa, como si fuesen humo, a sus enemigos y prevalece cuando los demás tienen miedo de decirla.

La unidad en torno a la Revolución es y será por siempre nuestra fuerza y nuestra riqueza más importante, porque de ella dependen la supervivencia de todos y la seguridad de nuestros hijos, y así se comprueba frente a la tragedia sin precedentes que afronta un mundo donde se descubre el verdadero rostro del neoliberalismo, la desigualdad y la falsa imagen del poderío económico y militar como garante de la seguridad de los pueblos.

Martí tenía razón y Fidel convirtió en realidad su prédica humanista: “un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército” Pedro Pablo Sáez Herrera/Radio Florida

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s