Nuestra consigna será la misma de ayer, de hoy y de siempre: ¡Patria o muerte: Venceremos!

EDITORIAL
Mucho más larga sería la lista de las libertades, beneficios y oportunidades ofrecidas por la Revolución puesta en marcha nuevamente frente a los muros de aquella fortaleza militar donde pelaron como fieras y cayeron decenas de los mejores hijos de la patria sagrada.

Baste citar un sólo ejemplo que hoy mismo constituye la mayor demostración de la superioridad incontestable del socialismo como sistema político, de la certeza del pensamiento y la obra de Fidel Castro, y de la importancia de mantener la unidad y el respeto al pueblo como ley suprema del gobierno en el país.

Cuando el mundo se debate frente a una pandemia sin freno que provoca millones de contagios, cobra cientos de miles de vidas cada día y pone en peligro la supervivencia de los más desposeídos, Cuba, limitada de recursos y enfrentada al cerco económico y a sanciones brutales del actual gobierno de la Casa Blanca, no sólo fue capaz de frenar aquí el avance de la COVID-19, sino que también mantiene la capacidad y el mérito de enviar profesionales de la salud pública hacia otras tierras del mundo para salvar vidas frente al nuevo coronavirus.

De igual forma, ahora mismo avanzamos por un proceso de recuperación que demanda elevar el aporte colectivo en la producción de alimentos y de otros bienes y servicios imprescindibles para garantizar el autoabastecimiento nacional y local, sin descuidar el respeto a las medidas sanitarias previstas en la actual etapa, con el objetivo de evitar el rebrote de la enfermedad, y en un combate incansable contra cualquiera de los fenómenos ajenos a la ética y al altruismo plantados como banderas de nuestro pueblo en más de medio siglo de luchas y victorias.

¡Otra vez, como en aquella mañana de la Santa Ana, estamos en combate! ¡Viviremos, nos recuperaremos y venceremos! Así lo ratificó el Presidente de la República Miguel Díaz-Canel, y así será por la voluntad soberana de este pueblo que ha sido capaz de sobrevivir y superar retos tremendos, bajo la guía de su dirección histórica.

¡Gloria eterna a los héroes y mártires asaltantes de los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.

A ellos, iniciadores del camino de libertad que continúa en el presente, le reiteramos las palabras de Fidel cuando dijo: “No están olvidados ni muertos; viven hoy más que nunca en el corazón de los agradecidos”; vivimos orgullosos de la historia de nuestra Patria; la aprendimos en la escuela y hemos crecido oyendo hablar de libertad, de justicia y de derechos conquistados. Se nos enseñó a venerar desde temprano el ejemplo glorioso de nuestros héroes y mártires.

Aprendimos que nada, ni nadie, será capaz de arrebatarnos el amor a la vida y el espíritu de rebeldía forjado el 26 de julio de 1953, y nuestra consigna será la misma de ayer, de hoy y de siempre: ¡Patria o muerte: venceremos!

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