¿Retroceso en el abordaje de la violencia de género en Cuba?

¿Retroceso en el abordaje de la violencia de género en Cuba?

La Habana, 24 ago.- A propósito del despacho de la agencia de prensa IPS “Polémica y tertulia virtual sobre violencia de género en Cuba”, dos asuntos quiero comentar. Soy enemiga de las generalizaciones y el bajante, desde mi punto de vista, al expresar “mientras feministas temen un retroceso en el abordaje de la violencia machista en medios estatales”, tiende a englobar a todas las feministas en ese temor e intencionar la idea de retroceso en Cuba en asunto primordial.

Mi percepción se hace más fuerte, cuando leo más adelante en referencia al artículo de Javier Gómez Sánchez del pasado 18 de agosto en Granma: “El texto fue criticado por activistas feministas dentro y fuera de Cuba, que lo consideran un retroceso en los esfuerzos por visibilizar y atender de manera efectiva la violencia de género, en el único país junto a Haití que en América Latina aún no tipifica a los femicidios/feminicidios en su Código Penal”. Finalmente cierra expresando que “Hasta el momento, en materia legal solo ha trascendido la solicitud de Ley Integral que desde 2019 es demandada por activistas y ciudadanía, pero no fue incluida en el actual calendario legislativo para implementar la nueva Constitución”.

La referencia, bien breve, por cierto, a lo que personalmente expresé en el espacio La Tertulia, de la Unión de Periodistas de Cuba, sobre el contenido del texto constitucional pierde toda fuerza con expresiones como las anteriores, obviamente.

¿A dónde se quiere llegar con estos enfoques que opacan la realidad y en consecuencia, la tergiversan? ¿Cuál es el problema de reconocer lo que hemos alcanzado en materia legislativa en Cuba en el tratamiento a la violencia en la Constitución vigente?

La Constitución cubana de 2019 brinda la mayor relevancia a la prevención y atención de la violencia familiar, la violencia de género y la violencia contra niñas, niños y adolescentes, lo que la ubica en un lugar cimero a escala planetaria en el abordaje constitucional de esta temática.

Una búsqueda pormenorizada de este contenido en textos constitucionales de otros países nos permite apreciar que no es objeto de desarrollo en la mayoría de ellos, toda vez que el enfoque se dirige a la violencia que puede ser ejercitada por funcionarios o agentes públicos en contra de las garantías de las personas detenidas o sancionadas o la que se suscita para revertir el orden público, en ámbitos laborales, entre otros ejemplos, casi ninguno de ellos desde la perspectiva de género o familiar. Marco aquí que la Constitución de un Estado es la disposición jurídica más importante, la fundamental. Pero no, es más significativo, llamativo, publicitario decir que junto a Haití somos los únicos que no tenemos delito de feminicidio en el Código Penal y que la Ley Integral no está incluida en el cronograma legislativo.

Tal parece que en Cuba impera la impunidad, que no hay un tratamiento penal a los victimarios. No es así. Varios delitos en nuestro Código cubren las diferentes expresiones de la violencia de género.

En estos años, a partir de las medidas establecidas en el Plan de Acción Nacional de Seguimiento a la Conferencia de Beijing, con la coordinación de la Federación de Mujeres Cubanas, y un fuerte trabajo intersectorial y multidisciplinario, se han realizado modificaciones legislativas vinculadas al tema en el ámbito penal; el Consejo de Gobierno del Tribunal Supremo Popular ha aprobado Instrucciones que indican a sus Tribunales cómo actuar ante estas situaciones en sede penal y en sede familiar, se crearon las salas especializadas, lo que ha permitido un tratamiento más experto. Se han realizado muchísimas acciones de sensibilización y capacitación a nuestros/as policías, jueces/zas, fiscales, abogados/as, entre otras.

Y sí, queremos tener una Ley Integral, estoy segura que la tendremos. Forma parte del conjunto de propuestas en las que se viene trabajando mucho antes del año 2019, por un grupo experto coordinado por la Federación de Mujeres Cubanas, como parte del perfeccionamiento de la Estrategia integral de prevención y atención a la violencia de género.

Pero esa Ley por sí sola tampoco resolverá todo lo que encierra el complejo tratamiento a esta problemática social, si no se tiene un entramado normativo, de mecanismos sustantivos, procesales, administrativos que lo sustenten y una real voluntad política de llevarla adelante. Y en eso sí se está trabajando muy intensamente con el perfeccionamiento legislativo que está teniendo lugar en estos momentos y que ha comenzado por leyes sustantivas como el Código de las familias, el Código Penal, las Leyes procesales, entre otras.

En Cuba las mujeres tenemos un protagonismo que es incuestionable y con la FMC llevamos muchos años trabajando mucho y muy duro. Sin embargo, pareciera que para que haya una acción legitimada tiene que estar colgada en las redes y cuestionar la institucionalidad.

Lo que se ha hecho y se hace de manera muchas veces anónima, pero contundente y profesional, comprometida, con las herramientas adecuadas, con las instituciones que tienen el encargo, con todo lo que corresponde, eso no existe.

No necesitamos hacer espectáculos mediáticos para realizar nuestro trabajo, lo que hacemos es desde el compromiso con las mujeres cubanas, que son en definitiva las destinatarias.

¿Insatisfacciones? Muchas. El trabajo que tenemos por delante es tremendo. No siempre tenemos al personal más sensibilizado, ni funcionan adecuadamente en todos los lugares las redes de apoyo que necesitamos, ni la atención se brinda en ocasiones con la urgencia que se requiere. Son muchos los estereotipos sexistas que imperan y que en no pocas ocasiones obstaculizan que los mecanismos establecidos funcionen. Por eso expresé en La Tertulia, que es imprescindible continuar toda la labor de sensibilización y capacitación en género de los/as profesionales y las acciones dirigidas a elevar la cultura jurídica de nuestra población, en especial de las mujeres. Cuando nuestro marco normativo se perfeccione, esto seguirá siendo una necesidad.

Todas estas dificultades que tenemos y que queremos superar, no solo ocurren en Cuba, todos los países tienen las suyas propias y en las sociedades capitalistas se recrudecen con especial saña, aunque tengan Leyes integrales, sobre todo con quienes tienen menos recursos. Nuestras compañeras de lucha de América Latina y el Caribe lo saben. Por eso nuestro posicionamiento, expresado en La Tertulia de defender el socialismo como plataforma para la defensa de los derechos de las mujeres y en contra de la violencia de género.

Por último, como jurista feminista cubana, revolucionaria, fidelista y formada por nuestra inolvidable Vilma, no me encuentro en el grupo de las que dudan, temen o desconfían. Soy feminista orgullosamente miembro de la Federación de Mujeres Cubanas, creo que es la mejor organización que nos puede aglutinar y coordinar nuestros esfuerzos unidas todas en la diversidad. Conozco, comparto, trabajo y lucho con muchas que creemos, confiamos, aportamos y brindamos un acompañamiento crítico desde cada una de nuestras esferas, pero muy comprometidas con el proyecto social de la Revolución cubana, que no es perfecto, pero es el que se afana por alcanzar la verdadera justicia para todas y todos.

(CubaDebate)

 

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