¿Cómo nació el nombre de Soberana que identifica al candidato vacunal cubano contra la COVID-19?

¿Cómo nació el nombre de Soberana que identifica al candidato vacunal cubano contra la COVID-19?

La Habana, 25 ago.- El nombre identifica, singulariza, enamora… Es carta de presentación y puede transmitir confianza u orgullo, que fue exactamente lo que sucedió este mes de agosto, cuando el pueblo de Cuba escuchó una noticia esperada con ansiedad: nuestros científicos habían encontrado una idea que fueron capaces –como ellos mismos dirían– de poner en un bulbo de vacuna en tres meses.

Soberana nombraron al candidato vacunal que, este 24 de agosto, inició los primeros ensayos clínicos para demostrar su efectividad contra el virus del SARS-COV-2, causante de la COVID-19, una enfermedad que no solo se ha llevado consigo miles de vidas, sino que ha sumido al mundo en un peligroso stand-by económico que afecta, sobre todo, a las personas históricamente más vulnerables del mundo.

TODO EMPEZÓ POR…

De acuerdo con Naturaleza Secreta, que ha documentado en profundidad los pormenores de la propagación y enfrentamiento a la COVID-19 en Cuba, el nombre de Soberana apareció por vez primera escrito a mano y al final de un papelito con todas las informaciones que requería el ensayo clínico del primer candidato vacunal cubano contra la enfermedad.

Antes, en esa misma hoja, se habían escrito otras posibles denominaciones, ninguna de las cuales parecía funcionar, aunque ya urgía un nombre. Tenerlo era requisito imprescindible para registrar el ensayo clínico (no el candidato vacunal), lo que obligó a decidirse a los expertos del Instituto Finlay de Vacunas, el Centro de Inmunología Molecular y la Universidad de La Habana, más centrados en el proceso de investigación que en cómo se llamaría la creación.

Fue la doctora Meiby de la Caridad Rodríguez González, directora de investigaciones clínicas del Instituto Finlay de Vacunas y responsabilizada con llenar el expediente para el registro, quien hizo la propuesta de llamar Soberana 01 al primer ensayo clínico del primer candidato vacunal cubano. Estaba en su casa, trabajando hasta tarde junto al resto del equipo, con la esperanza de que todo estuviera listo para el 13 de agosto, como regalo a quien inspiró el desarrollo científico de Cuba y especialmente en el sector de la biotecnología: Fidel.

Los integrantes del equipo creador de la vacuna, encabezado, por el director general del Finlay, Vicente Vérez Bencomo, al escuchar el nombre propuesto se miraron y asintieron. Soberana se impuso sin discusión, sin dudas, y el 01 que la acompaña señala que se trata del primer ensayo clínico de ese candidato vacunal, refiere Naturaleza Secreta.

De acuerdo con los científicos, subyace en la aparición de este nombre la solicitud del Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, realizada el pasado 19 de mayo, sobre la necesidad de obtener una vacuna cubana contra la COVID-19, independientemente de que otros países obtuvieran la suya, porque ello nos daría soberanía.

Acerca del candidato vacunal cubano en investigación, el Presidente había señalado en aquel momento: «Que nosotros salgamos con una vacuna terminaría de redondear la hazaña que se ha hecho», y «si a eso nosotros le incorporamos una vacuna cubana, que salga en el menor tiempo posible, va a ser también una contribución importante desde todos los puntos de vista».

El resto de la historia, cuenta en su publicación el equipo de Naturaleza Secreta, es ya conocida. La noticia de que Cuba tenía su propia vacuna a las puertas de un ensayo clínico se viralizó en internet y la ciudadanía del país la nombró… soberanamente.

«Quien realmente le puso el nombre de Soberana fue el pueblo, por el orgullo que nos hizo sentir, y será el nombre comercial de la vacuna para su utilización en el país», comentó en la Mesa Redonda del pasado 20 de agosto el Director general del Finlay.

Ya ese es su nombre, no solo el del ensayo. Ahora, ni el segundo candidato vacunal, ni su ensayo clínico, se llamarán así, concluye Naturaleza Secreta, no sin antes reconocer lo difícil de obtener esta historia, pues «en el equipo de creadores de la vacuna cubana contra la COVID-19 nadie quiere adjudicarse algo individualmente», razón por la cual este proyecto, con todos sus méritos y su hermoso nombre aceptado de manera rotunda, también es una creación colectiva.

(Granma)

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