EE.UU. hace oídos sordos a solicitud de repatriación de venezolanos

EE.UU. hace oídos sordos a solicitud de repatriación de venezolanos

Caracas, 29 ago.- El canciller venezolano Jorge Arreaza informó este viernes que tras varias semanas de la notificación al Gobierno de Estados Unidos, todavía ignora la oferta de repatriación bilateral en vuelos humanitarios directos.

En su cuenta en la red social Twitter, Arreaza señaló que luego de transcurrir un considerable lapso de tiempo, Washington sigue sin dar respuesta a la oferta del presidente Nicolás Maduro de repatriar a través de vuelos directos con los más rigurosos protocolos sanitarios, venezolanos y estadounidenses varados por la Covid-19.

El Canciller adjunta además en el tuit el mensaje publicado el pasado 20 de agosto en la microblogging, en el cual la misión de Venezuela ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), ratifica a Estados Unidos la oferta de realizar esa operación de forma gratuita.

De acuerdo con la iniciativa presentada, el vuelo humanitario sería ejecutado por el Consorcio Venezolano de Industrias Aeronáuticas y Servicios Aéreos (Conviasa), cumpliendo todas las medidas de bioseguridad.

Más adelante comenta en esa misma plataforma social cómo el asesor y experto en sanciones de la administración de Donald Trump, Richard Nephew, reconoce en su libro El Arte de las Sanciones, que el objetivo de las acciones coercitivas es causar dolor al pueblo.

El Canciller venezolano cita algunos fragmentos de la publicación donde el funcionario norteamericano plasma la estrategia para asfixiar a aquellos países que no responden a los intereses del gobierno estadounidense y sus aliados.

“(…) Si se reduce intencionalmente la capacidad de un país a obtener divisas mediante las exportaciones, casi por definición se generará al menos alguna presión sobre las importaciones, incluidas la de los alimentos y medicinas. Claro está, un sancionador siempre puede alegar que es responsabilidad del país sancionado”, refiere una de las citas.

“Lo irónico de todo esto es que las sanciones persiguen, en última instancia, provocar dolor y cambiar una política: negar parte de ese dolor puede ser bueno para una campaña de relaciones públicas sobre el programa de sanciones, pero también debilita la afirmación de que las sanciones funciona…”, plantea Nephew en su libro.

(RCA)

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