Mileidys, un milagro de la medicina cubana

Mileidys, un milagro de la medicina cubana

La Habana, 1ro feb.- “Tenía tos, fiebre, mucha falta de aire y decaimiento y al hacerme la placa urgentemente en el policlínico me dio bronconeumonía en los dos pulmones. Al momento me puse mal, como si me fuera a desmayar. Para ser sincera, cuando me montaron en la ambulancia, ya remitida para el Naval (Hospital Militar Central Luis Díaz Soto), yo miré a mi esposo y le dije: Robert me voy a morir. Para él esto fue un golpe muy grande, se impactó mucho y también para mi mamá.

El enfermero que iba conmigo en la ambulancia se portó conmigo muy bien, muy bien, me dijo: no te vas a morir, respira, al momento me pusieron oxígeno en la ambulancia y fueron corriendo para el hospital. Cuando llegaron yo escuché que el enfermero dijo: esta paciente va para terapia, no sé lo que le dijeron, pero él respondió: yo la voy a llevar hasta terapia, hasta que yo no la deje en terapia no me voy de aquí.

Me di cuenta que iban corriendo conmigo en la camilla hasta terapia, vi los cristales, vi a lo lejos como un doctor, cerré los ojos y no los abrí más. Estuve ingresada en el Hospital Naval del 6 al 28 de abril, entré en estado crítico, grave, con peligro para la vida, allí estuve en terapia desde que entré hasta que salí del hospital. Estuve intubada 18 días, los médicos no contaban conmigo, porque yo no respondía a los medicamentos, en lo que influían mis enfermedades, una de ellas es el Síndrome de Cushing, además soy hipertensa, diabética mellitus tipo 2.

Durante el tiempo que yo estuve en coma no sentí nada, nada, ni lo que me hicieron. Después de los 18 días que yo estaba intubada, que no respondía, me subieron al salón y me hicieron la traqueotomía y después de eso fue que yo vine a reaccionar. Yo tuve un sueño raro, que estaba en algo de moda, algo daba vueltas y habían muchos vestidos lindos de todos los colores y me decían: tienes que ponerte el blanco y yo me ponía el morado y veía el azul y al final abrí los ojos y lo primero que dije fue: agua. Un enfermero me dijo: tranquila, tranquila, que todo está bien.

Lo primero que le pregunté a la doctora: ¿y mi familia cómo está? Yo vivo con mi mamá, mi abuela de 93 años, con mi esposo y con mi tío. Gracias a Dios, ellos cuatro no contrajeron el virus. Eso me alivió mucho.

La doctora Beatriz siempre me decía: Mileidys, la verdad que tú eres una guerrera, eres fuertísima, pero no sabía por qué me decía eso. El Dr. Rafael siempre entraba, todos ellos pasaban y me decían: Mileidys, te han llamado muchas personas, hay mucha gente que te quiere. Me preguntaban por Robertón, que es mi esposo. Luego empecé: tengo hambre, denme yogurt. Ellos dicen que desde que yo reaccioné, empecé a pedir comida.

Esto ha sido muy triste, desagradable, algo que nunca voy a olvidar. Quiero pedirles a todos que se cuiden porque esta es una experiencia muy mala, muy desagradable y muy triste. Hay que ser muy cuidadosos y seguir todas las reglas que están previstas para evitar coger este virus, porque es muy duro para la persona que lo coge, además de la familia que lo sufre y los doctores que no están acostumbrados a perder a nadie, ellos siempre quieren salvar todas las vidas. Así y todo, cuando uno sale de esto, todavía le queda en la mente lo que pasó y tiene miedo a volver a recaer, a tener una recaída.

Yo quisiera agradecerle al colectivo de enfermeros, casi todos ellos eran hombres, y siempre estuvieron conmigo apoyándome, me animaban mucho, quisiera agradecer en especial al enfermero Ernesto Rivera que estuvo conmigo todo el tiempo, como digo yo, nunca me soltó de la mano, y al enfermero Alexei, que fueron los dos que más estuvieron conmigo durante mi estancia; pero también a los demás, a todos los que estuvieron de una forma u otra conmigo también, y le agradezco a toda la dirección del Hospital Naval.

A todos sus doctores y en este caso tengo que agradecerle mucho a los doctores de terapia que estuvieron conmigo, quisiera decir sus nombres, porque a ellos les agradezco estar viva: la doctora Beatriz Santiesteban, Daniela Olivo, Ariadna Sánchez, Rafael Venegas Rodríguez (Jefe de Terapia, él solía decirme la reina Mileydis), Raúl Santana Sánchez, Pedro Aroche Díaz y Rubén Peña Ruiz. Cada día les agradezco me hayan salvado la vida, porque sinceramente volví a nacer, agradezco mucho a la medicina cubana, a todos los científicos, al gobierno de Cuba que nos ha apoyado, para mí yo soy un logro, un milagro de la medicina cubana”.

*Testimonio de Mileidys Santana Guzmán para el documental “Historias Paralelas”

(CubaDebate)

 

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