Luís Barrera: No son sólo años, son obras

Luís Barrera: No son sólo años, son obras

La Habana, 4 feb.- Cinco décadas de vida artística vinculado a la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN), no es lo que enfatiza el hacer del músico Luís Antonio Barrera Perea. Lo que destaca en él, es su constante actividad como solista en conciertos, presentaciones de pequeño formato tanto en Cuba como en el mundo, y sobre todo, en su labor de profesor en Escuelas de Arte, disciplinas que ha sabido llevar de forma paralela a su participación en la Orquesta.

No son años como músico lo que tiene en su haber Barrera, es una obra que trasciende a nuevas generaciones de artistas que se han formado bajo los elementos rítmicos que emanan de las baquetas, los platillos y de tantos instrumentos que componen la casi infinita familia de la percusión.

Luís Barrera abre las puertas de su casa a Cubadebate para dialogar acerca de una vida dedicada a la percusión, dentro y fuera de la Orquesta Sinfónica Nacional, y a su labor pedagógica. También conversamos sobre la dicotomía entre la música culta y la popular, y de que existe un público amante de la música Sinfónica agazapado, añorando las jornadas tradicionales de conciertos, los domingos en el Amadeo Roldán.

La primera, obligada y espontánea pregunta saltó enseguida:

_ ¿Cómo te interesaste por la percusión?

_Desde niño me apasioné por la batería. Mi padre era músico, saxofonista de orquesta. Papá me hizo estudiar piano desde los 9 años, decía que era un instrumento esencial para cualquier músico y tenía razón, el piano me abrió el camino de los instrumentos de teclado en la percusión.

“A los 17 años comencé a estudiar la especialidad en la Escuela Elemental de Música Alejandro García Caturla, luego pase a la ENA, posteriormente al ISA donde hice una maestría en Percusión.

“Era muy joven y me atraía la batería en el género Jazz, allí tuve como profesor al destacado baterista Walfredo de los Reyes, pero la ‘trampa’ fue haber sido alumno del conocido Timpanista de la Orquesta Sinfónica, el maestro Domingo Aragú. Ahí me fui vinculando a la música sinfónica. Aragú me daba boletas para ir a los conciertos de domingo en el Amadeo Roldán, y casi sin pensarlo integré la OSN.

Desde 1970 Barrera ha participado junto a la OSN y en agrupaciones de música contemporánea en múltiples actividades nacionales e internacionales. Según criterio del maestro Roberto Chorens: su amplio repertorio y excelencia como intérprete le confiere el mérito histórico de ser el miembro de la OSN que mayor cantidad de presentaciones como solista, ha realizado con dicha orquesta, hasta la fecha han sido 20 conciertos, incluyendo siete partituras diferentes con carácter de estreno en Cuba.

La música Sinfónica es una mezcla de muchos instrumentos, una Orquesta de este tipo puede llegar a tener entre 80 y 130 intérpretes y sólo en la Percusión existe una gran diversidad de “herramientas” que condicionan la interpretación de una obra.

-¿Cuánto predomina la percusión en la música sinfónica? Resulta obvio que da el tono dramático, incluso el clímax. ¿Es así?

-Así es, la percusión es muy rica, fundamental para marcar esos momentos, y con el paso del tiempo fue conquistando espacio poco a poco. Según los distintos estilos musicales conocidos: el clasicismo de Mozart, el Romanticismo de Ludwig van Beethoven, Johannes Brahms, el ultra romanticismo de Richard Strauss, Richard Wagner, y los contemporáneos, han ido incluyendo en sus composiciones estos instrumentos usados con diferentes intensidades.

“Por ejemplo, en el clásico, el Timpani se usaba por Mozart con cierta modestia, ya Beethoven le daba un sentido más dramático y protagónico en sus sinfonías.

“A partir de la época romántica, los Ultra-románticos y sobre todo los contemporáneos, le han dado un papel predominante a la percusión, tan importante como al resto de los instrumentos. Este es un detalle a tener en cuenta. En la época clásica el Timpani no era tan relevante como la cuerda o la flauta y algunos instrumentos de viento, pero con el avance científico técnico y los instrumentos fueron perfeccionándose, ya las marimbas no son las folklóricas de América Latina y África, son marimbas de concierto fabricadas para eso. Eso estimuló a que se hicieran conciertos para marimbas. La percusión, sin dudas, ha ido ganando protagonismo en la música sinfónica y qué decir en la popular, un son o un danzón sin percusión son imposibles de interpretar”

_ ¿Cuáles instrumentos de percusión se usan en la música Sinfónica?

­_Todos los instrumentos de percusión se usan en este género, que es la familia más grande que existe en la música, tanto los folklóricos, populares y sinfónicos, todos se usan en una Orquesta Sinfónica.

_ Menciona algunos de los más usados

_Hay obras contemporáneas en las que se usan los folklóricos, Japón, por ejemplo, utiliza, muchos instrumentos folklóricos que ya están fabricando y comercializando internacionalmente, Cuba tiene instrumentos autóctonos como la tumbadora, el bongó, la clave, el cencerro, el güiro y también se utilizan en determinadas obras incluidos por compositores contemporáneos.

“Los pioneros en eso fueron Amadeo Roldán y Alejandro García Caturla. Amadeo tiene el mérito de haberlos introducido en sus composiciones como Los tres pequeños poemas y en el ballet La Rebambaramba de 1928. Caturla, según recuerdo, lo hizo en El Bembé, su versión original para instrumentos de viento, piano y percusión, se estrenó en París en 1929, 34 años después se interpretó en Cuba primera vez en un concierto público.

“Los instrumentos de percusión en la sinfónica puede usarse todos, algunos más que otros, como la batería y el Drums. Los norteamericanos los usan mucho, el gran Leonard Bernstein lo usó en West Side Story, musical de 1957 y George Gershwin en su Rhapsody in blue, estrenada en 1924. Fueron los directores de la batería inicial de Rapsody, quienes decidieron desglosarla de forma sinfónica con el bombo de Concierto, el platillo de mano, o sea, la misma batería que un solo hombre toca con las cuatro extremidades, se utilizan en todas las sinfónicas por separado bajo el nombre de Batería Sinfónica.

“Cada uno de esos instrumentos tienen traducción en varios idiomas que los percusionistas sabemos identificar. En el ámbito sinfónico cada uno tiene diferentes tamaños, en platillos hay decenas de tamaños, en cajas desde 3 pulgadas hasta el tambor militar de 15 o 17 pulgadas.

Los instrumentos típicos del género sinfónicos más usados son: Timpani, platillos, bombo de conciertos, Triángulo, Gong, entre otros. Cualquier compositor puede agregar una caja, un güiro y una maraca, y se lee, se dispone para la lectura del músico.

_ ¿Cómo definirías la música sinfónica?

_ En nuestro país -y en el mundo- existen diversas opiniones entre lo que se llama música culta, incluso hay quien le dice ‘la mal llamada música culta’, pues sienten que con eso de culta se degrada la música popular. Pero no es así.

“De acuerdo con los años que llevo en el género y con lo que he estudiado, mi criterio es este: se le llama música culta porque la persona que la escucha, para poderla disfrutar a plenitud, tiene que hacer un proceso intelectual que exige determinado sedimento formativo para poder deleitarse. A diferencia de esto, la música popular y folklórica, es tan rica rítmicamente, tan excitante, que usted no tiene que conocer música, un niño de cualquier edad sin saber nada de música, es motivado por el ritmo que oye. La escuchas y das palmadas, tocas con los nudillos, mueves los pies, y bailas.

“En la música sinfónica el oyente debe tener un mínimo conocimiento para poder disfrutar una obra de Beethoven, un Canto, una Flauta. Una melodía tiene que pasar por un pequeño razonamiento intelectual para disfrutarla, también se puede disfrutar sin saber música, pero la melodía sinfónica tiene instrumentos que no son comunes como: el oboe, el clarinete bajo, el flautín, si no sabes discernir los instrumentos no la saboreas tanto.

“De ahí –según creo- surgió el término de música culta. Algo similar a lo que ocurre con la poesía, sino eres capaz de asimilar las metáforas, las herramientas del poeta para hacerse entender, quizás no puedas entender la poesía.

“El maestro Leo Brower me decía: “Hay música para ser oída y música para ser bailada”. Creo que para sumergirse en la música sinfónica se requiere un poco más de pensamiento. Pasa igual con el cine, puedes ver una película divertida, te ríes y la pasas bien, pero cuando es un filme referido a un contenido complejo, histórico, hasta sicológico, eso requiere un mayor trabajo intelectual del espectador”

(CubaDebate)

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