El mejor premio a nuestros médicos es la colaboración de todos

Florida, 4 mar.- Cada día suman las voces de personalidades, grupos e instituciones del mundo que reclaman la entrega del Premio Novel de la Paz al Contingente internacionalista Henry Reeve de médicos especializados en situaciones de desastres y graves epidemias, a partir de la inmensa obra humanitaria y de solidaridad desarrollada por esos y otros trabajadores de la Salud Publica cubana en casi todos los continentes del planeta.

A esa agrupación altruista pertenecen ahora mismo seis profesionales floridanos que asumen tareas de enfrentamiento a la pandemia de la COVID-19, en una lista donde se incluyen muchos más que en periodos anteriores partieron desde aquí para cumplir misiones en diferentes países frente a peligros como el virus del Évola y otras contingencias epidemiológicas, o luego de la ocurrencia de catástrofes naturales como terremotos y lluvias intensas.

Al desempeño altruista de la medicina cubana en los más oscuros rincones de la tierra contribuyen igualmente más de un centenar de trabajadores del sistema de Salud Pública de Florida, integrados en las brigadas tradicionales de cooperación medica en Venezuela, Catar, Arabia Saudita, Timor Leste y otras naciones que demandan la ayuda cubana.

Sin embargo la misión más valiosa de su historia la asume ahora mismo el Ejército de batas blancas en su propia tierra, a la vanguardia del combate frente al peor de los virus que hayan azotado al pueblo cubano en los últimos 60 años.

Así como el Contingente Henry Rive merecen el Premio Novel por tantas vidas salvadas a lo largo de mucho tiempo, los trabajadores de la Salud Pública de Florida y del resto del país, sus directivos y quienes los apoyan, demandan una recompensa inmediata por su esfuerzo descomunal.

Ese estimulo debe ser la colaboración incondicional de todo el pueblo, de usted que se resiste a usar correctamente el nasobuco, de aquel que insiste en deambular por colas y por barrios ajenos, del que hace una fiesta en su casa sin medir los riesgos y consecuencias del nuevo coronavirus, o del indisciplinado que no acata definitivamente lo dispuesto para toda la comunidad y destruye con su actuar el sacrificio de millones.

El prestigio de la medicina cubana no depende sólo de lo que hacen nuestros médicos y enfermeros fuera del país, necesita sobretodo de lo que hagamos todos junto a ellos para salvarnos nosotros, salvar al vecino y enaltecer ese merito conseguido a fuerza de inteligencia, generosidad y resistencia. Pedro Pablo Sáez Herrera/ Radio Florida

 

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