Toda la historia resumida en un Congreso

EDITORIAL
“Unidad y continuidad” es la consigna que preside las sesiones finales del VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba, un proceso que comenzó en la base de esta organización con el análisis de temas vitales referidos a la vida interna y al papel que le corresponde jugar a la vanguardia de la Revolución en la conducción y defensa de las conquistas del socialismo.

Sin concluir aún, la actual convocatoria puede valorarse de histórica por varios motivos: el primero de ellos se asocia a la celebración de la cita cumbre en medio de una de las coyunturas más adversas vividas por la humanidad, a partir del azote despiadado de una pandemia que se ha llevado millones de vidas, transformó la realidad socioeconómica del mundo y continúa marcando el devenir de los seres humanos en el planeta.

El calificativo de trascendental le cabe asimismo por ser el primero que tiene lugar luego del traspaso de la administración del país de manos de la generación histórica a los pinos nuevos encabezados por el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez, con el encargo de vencer o morir si fuera preciso en la batalla por preservar la independencia, la soberanía y la dignidad de la nación frente a los retos y riesgos del presente.

Histórico es también el cierre del 8vo Congreso del Partido Comunista de Cuba por desarrollarse en el marco del aniversario 60 de la victoria de Playa Girón, primera derrota del imperialismo yanqui en América Latina y epopeya gloriosa de la Patria que demostró el valor de la unidad y el compromiso del pueblo con su liderazgo político y con la nueva vida iniciada a partir del 1º de enero de 1959.

Más histórico aún, si se quiere, por la presencia lucida, fuerte y determinante del General de Ejército y Héroe de la República de Cuba Raúl Castro Ruz, primer secretario del Comité Central y símbolo del nexo y la continuidad de las ideas de Fidel, así como Carlos Baliño en su momento constituyó la amalgama entre el pensamiento martiano y el empuje de los pinos nuevos con su abanderado Julio Antonio Mella en la Fundación del Partido Comunista en Cuba.

Del VIII Congreso saldrán otra vez las orientaciones y lineamientos básicos para avanzar en el desarrollo integral del país. No es este un encuentro de elites partidistas, es un debate de pueblo, para reforzar el camino que nos trajo hasta el presente sin renunciar a los principios, de pie frente al enemigo más poderoso del planeta y convencidos de que sólo la unidad puede salvarnos del odio y allanar el camino hacia un futuro luminoso como lo soñó José Martí: “con todos y para el bien de todos”.

 

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