Centro Martin Luther King: ¿Cómo transformar las comunidades desde la educación popular?

Centro Martin Luther King: ¿Cómo transformar las comunidades desde la educación popular?

La Habana, 20 sep.- Cuando entra al Taller de Transformación Integral del Barrio de Alamar- Este, Andrea relee las palabras del educador brasileño Paulo Freire, que tiene puestas en un mural cerca de la puerta. “El cambio no puede dejar de venir de afuera, pero no puede dejar de salir de adentro”, repite como mantra esta frase una, otra y otra vez. Lo lleva grabado en la piel y en sus actos, porque desde hace 23 años se ha encargado de brindar herramientas a la comunidad para que puedan por ellos mismos lograr su desarrollo.

¿Cómo lo ha hecho? “Muchos dicen que yo tengo empatía que logro conectar con las personas, pero todo se resume en una palabra educación”. Andrea Martha Del Sol Leiva es la única fundadora que aún trabaja en el Taller Integral que tiene como antecedentes la idea del Comandante en Jefe, Fidel Castro, de crear un grupo para el desarrollo integral de la capital.

“Nosotros surgimos desde ese momento, por la necesidad de contribuir al mejoramiento de los barrios, pero desde el vínculo con el gobierno local, en especial con los consejos populares y con la participación de las organizaciones, instituciones y, por supuesto, la población”, rememora Andrea, así mismo recuerda que iniciaron la experiencia haciendo un diagnóstico de la comunidad, en el que detectaron que las personas se sentían satisfechos con sus viviendas, pero tenían necesidades en el orden espiritual.

Andrea Martha Del Sol Leiva fundadora del Taller de Transformación Integral del Barrio de Alamar- Este. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

Por esta razón, el Taller de Transformación Integral del Barrio de Alamar- Este tiene como  misión a largo plazo, educar, pero, en primer lugar, debe transformar al ser humano “debíamos ser un espacio para que las personas compartieran, reflexionarán, pensarán y generaran procesos, donde se sintieran parte del cambio”.

A pesar de haber sido maestra del campo de las Ciencias Sociales “soy de los filósofos, de los marxistas graduados en la antigua Unión Soviética, allí estudie Economía -Política”, Andrea sentía que para enseñar a otros a transformar el barrio, desde la capacitación le faltaban herramientas.

Esa empatía, que para muchos era una de sus mayores virtudes se le quedaba corta, ella sabía que necesitaba más “por esa razón, empecé a tocar las puertas de aquellas organizaciones que en Cuba conocen del trabajo comunitario”. Fue entonces cuando  llegó al Centro Martin Luther King.

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El Centro Martin Luther King (CMLK) es una asociación de inspiración cristiana que surge en la década de 1980 frente a la necesidad de formación que tenían las iglesias. Partiendo del contacto con la teoría de la liberación y la educación popular en América Latina tiene el objetivo de  “motivar el interés por la educación popular, no solo para el mundo cristiano, sino para varios factores de las comunidades”, dijo a Cubadebate la pastora  Izet Samá.

La también miembro de la directiva del Centro destacó que el trabajo fundamental se basa en la formación. Durante tres décadas, han formado en todo el país personas articuladas en dos redes: una red de educadores y educadoras populares y la otra, la red ecuménica “Fe por Cuba”. La primera está compuesta por psicólogos, educadores, periodistas, agricultores, entre muchos otros y la segunda es más específica para aquellos pertenecientes a la Iglesia.

El perfil de las redes es muy diversos “de ahí lo valioso” puntualizó Llanisca Lugo, quien es educadora popular del Centro.  “Estamos participando en un proceso regional de formación, en medio de la covid-19, nos conectados durante tres horas para hablar de política y de educación popular y las personas participan y se comprometen”, aunque existen algunas reservas, la praxis demuestra que es posible llegar a las personas “y eso hay que hacerlo en las comunidades, donde ellos viven”.

“El trabajo del CMLK es acompañar a estas redes, formarlas y enseñarlas a realizar el trabajo comunitario. En cada provincia del país donde estamos presentes, se han desarrollado proyectos y experiencias de desarrollo local. También tenemos redes internacionales de solidaridad con Cuba y trabajamos con las Universidades y en especial con el Poder Popular”, apuntó la pastora  Izet Samá. A unos 50 territorios de la geografía cubana ha llegado el Martin Luther King.

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Margarita Aragón Suárez trabajando en unas de ls comunidades vulnerables. Foto: Andrea del Sol/ Facebook.

Margarita Aragón Suárez es una mujer muy ocupada. Para darnos esta entrevista tuvo que detener por unos minutos sus labores como presidenta del Consejo Popular. Además de ser delegada y diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular es miembro de la red de educadores y educadoras populares del CMLK.  “Mi trabajo es transmitir, orientar  y ayudar a la población, gracias a las herramientas que he aprendido con el Centro he podido no solo comunicar desde la metodología de la educación popular, sino apoyar y motivar el desarrollo de las comunidades a mi cargo”

Esta delegada y presidenta del consejo es fruto de la multiplicación de saberes que el Martin Luther King promueve en las comunidades donde está presente. “Con el apoyo del Taller, dirigido por Andrea hemos llegado hasta las circunscripción, realizado el diagnóstico de las comunidades e identificando los líderes populares”, todo esto ha sido vital para el trabajo de Margarita.

Margarita Aragón Suárez, presidenta del Consejo Popular. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.

“En el 2001, empecé a beber de los saberes de la  educación popular por el CMLK.  No se concibe nada de lo que hacemos fuera de esta concepción, y rápidamente comenzamos a multiplicar estos saberes. Formamos  directores de escuelas, médicos y delegados del poder popular”, evoca la fundadora del Taller de Transformación Integral del Barrio de Alamar Este.

Para Andrea esta escuela de capacitación a los delegados desde la educación popular fue la “forma divina” en que ellos se dieran cuenta que ir a una Asamblea de rendición de cuentas no era solo pararse y dar información, sino que era necesario dialogar “en la Cuba de hoy, se ha visto que sin la capacidad de escuchar no podemos avanzar”, afirma Del Sol Leiva.

No hay evento de trabajo comunitario en esta localidad, en el que no suene el teléfono del Taller para pedir asesoramiento y la participación de los educadores y educadoras populares. Es un prestigio ganado con el trabajo de años. Andrea siente una satisfacción muy grande cuando la llaman “profe” por las calles y recuerda en especial  la vez que se encontró a un trabajador del policlínico que le preguntó: qué cosas le estaba enseñando al director que ahora los consejos son “complemente diferentes, participativos, distintos”.

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Un integrante de la familia del CMLK saluda al Papa Francisco, durante el Foro Social Mundial. Foto: Cortesía del CMLK.

El Centro ha ido transitando en los últimos años hacia un espacio que acompaña experiencias de participación popular en Cuba para la transformación desde los barrios y las comunidades consideró Llanisca Lugo, coordinadora del proceso de solidaridad internacional. “El vida cotidiana, el territorio, el barrio se ha hecho esencial para nosotros y esto también ha influido en nuestro trabajo fuera de Cuba”

“La solidaridad en el CMLK ha sido un valor fundacional que organizamos en práctica cotidiana con sentidos diversos. Uno de los más importantes es el que heredamos del internacionalismo de la Revolución Cubana que es estar donde hay que estar, acompañar a quien haya que acompañar en su resistencia, en el peligro que se encuentre, a las luchas territoriales que contribuyan a frenar el capital en América Latina hoy o que sean experiencias que impulsen o acumulen en un camino hacia el socialismo” dijo.

“El Centro siempre tuvo  relaciones con iglesias que unían comunidades en los Estados Unidos. La época de las visitas de Pastores por la Paz fue de las más visibles, pero desde antes ya se venían tejiendo lazos”, explicó Llanisca Lugo González. Asimismo tenemos fuertes vínculos en América Latina.

La pastora Izet Samá destaca que la apuesta mayor es preservar los principios básicos de la Revolución cubana y el verdadero socialismo “por esto trabajamos el tema de la participación e involucrar a las personas en el proceso de decisión de movilización dentro de Cuba”.

Para los miembros del Centro “La solidaridad es algo que te obliga a ir más allá de las palabras”, por esta razón en estos tiempos de covid-19, han ayudado a hospitales, centros de aislamiento y personas. “Hemos recogido donaciones de  de nuestras redes, de la solidaridad internacional y de vecinos de la comunidad que han querido aportar”. De esta forma las donaciones del CMLK han llegado a las provincias más afectadas por la pandemia como Matanzas y próximamente llevarán donaciones a Holguín.

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Andrea en la comunidad 8 de enero. Foto: Andrea Del Sol/ Facebook.

A sus 61 años, Andrea camina “la Siberia de Alamar” con los ojos cerrados, conoce el barrio y a su gente. No por gusto cuando comenzaron los trabajos de transformación integral en la comunidad “8 de enero”, una de las identificadas como vulnerables en el Consejo Popular Alamar- Este rápidamente la llamaron.

El  Centro Martin Luther King es un referente del trabajo local  en comunidades vulnerables, por esta razón, desde el Taller de Transformación Integral del Barrio ya se tenían identificadas las brechas de equidad en las comunidades vulnerables y un diagnóstico de las mismas. Cuando llegó la transformación integral de la comunidad “8 de enero” por parte de las autoridades gubernamentales, junto con los ministerios y varias empresas del territorio, los vecinos dijeron que “allí ya se hacía trabajo comunitario para el desarrollo del lugar”.

“El Taller siempre ha respaldado el trabajo en las comunidades vulnerables de este Consejo Popular”, afirmó Margarita Aragón Suárez, la presidenta del Consejo Popular. “Hemos logrado que la mujer ocupe su lugar, que las personas que no tienen vínculo laboral se sientan atendidas, vincularlo con la cultura. Ahora estamos solucionando, con la ayuda del gobierno, el tema de las viviendas, los viales, las comunicaciones, pero el Taller ha estado a la vanguardia del cambio y es el punto de partida del trabajo con los vulnerables en este lugar”, aseguró Aragón Suárez.

El trabajo del Centro Martin Luther King se siente vivo en Alamar –Este, así como en los 50 territorios donde se extiendes sus redes. La historia de Andrea y de Margarita se multiplica en cada uno de estos lugares, demostrando la certeza del mantra divino de Paulo Freire: “El cambio no puede dejar de venir de afuera, pero no puede dejar de salir de adentro”.

(CubaDebate)

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