Isidoro y Marlon Pijuán: vivir sin cuento

Isidoro y Marlon Pijuán: vivir sin cuento

La Habana, 25 oct.- Marlon Pijuán se considera un ser humano sencillo, alejado de cualquier ego que pudiera darle la popularidad, y así lo percibí tras querer indagar en su vida, y en la de Isidoro, el personaje que representa en el programa de la Televisión Cubana Vivir del Cuento.

“Yo soy yo mismo. Ni me gusta que me llamen artista, ni figura pública. Soy un muchacho de la Habana Vieja. Mi mamá y mi papá se sacrificaron cantidad para que yo estudiara, me llevaron hasta el arte sin ser ellos artistas.

“Siempre aprendí eso de La Colmenita, a no defraudarme yo, a no perder mi esencia. La popularidad o admiración de las personas hacia mi trabajo no me hacen cambiar, al contrario, me mantienen en el mismo lugar. Yo no creo que sea mejor que nadie. Me siento un muchacho joven, satisfecho, feliz y apasionado con lo que hace.

“Soy un poco inquieto, alborotado. Soy bastante alegre y positivo, generalmente”.

– Antes de pertenecer a La Colmenita, compañía que sin dudas marcó su carrera, Marlon Pijuán ya había incursionado en el mundo artístico.

“Lo primero, primero, que hice fue estar en el coro Solfa, con la maestra Maylán Ávila y también había tenido mucha formación con un grupo que tocaba en mi barrio que se llamaba Las morenas del Caribe, de rumba. Nunca lo olvidaré. Y por supuesto, La Colmenita ha sido la fuente fundamental de mi creación y formación.

“Fue lo que me abrió las puertas de la cultura, hacia el mundo y me enseñó un poco más cuáles eran mis inquietudes. Fuimos a lugares increíbles: históricos, culturales; vimos grandes conciertos y tal vez no éramos conscientes de lo que pasaba, pero cuando uno crece se da cuenta que tuvo la suerte de vivir esas lindas experiencias. El bichito de conocer, de tratar de cultivarme viene de ahí, de La Colmenita”.

– ¿Actor, presentador o humorista? Cine, Teatro o Televisión?

“Sencillamente me considero actor. Un actor que presenta y un actor que hace humor. Me decidí por la actuación por la versatilidad que permite, y trato, intento un poco explotar mis capacidades al máximo en las oportunidades que me dan. He tenido la suerte de incursionar en varios géneros y medios. De eso va ser actor. Ojalá tenga más retos para seguir probándome, porque si uno no tiene la oportunidad quizá hasta nunca sepa lo que verdaderamente da”.

Aunque el espacio La Colmena TV dio a conocer en los medios a Marlon Pijuán, ha sido Vivir del Cuento el programa que lo popularizó, y que lleva muchos tropiezos, asegura, para que llegue al público un producto de calidad.

“Para nada es un programa sin contratiempos; tenemos muchos, primero que todo creativos, porque el mayor conflicto- positivo- lo tenemos nosotros para llegar a un capítulo, a una idea que nos convenza. Pasamos mucho trabajo debido al alto nivel de compromiso y de exigencia con el público. Los tropiezos en el arte, las discusiones, las incomprensiones,… ese tipo de cosas son las que tienen a Vivir del cuento tan vivo y tan real, y con la calidad, creemos, que el público se merece.

“Es súper exigente (el público) y muy culto a la hora de ver televisión. Aquí en Cuba han existido grandes programas humorísticos televisivos. Vivir del cuento merece respetar, y creemos que lo hacemos, tanta historia y legado y por eso pasamos tanto contratiempos- positivos- para lograr creatividad, porque nos proponemos siempre más, nos esforzarnos porque cada capítulo sea mejor.

“Vivir del cuento refleja totalmente la sociedad cubana, y sí criticamos cosas que consideramos pueden mejorar. Al final el humor es reflejo de la sociedad y pone más grandes las cosas que quizá hay que mirar y observar más, y para eso escuchamos mucho a la gente en la calle. Es, en fin, un humor de situación”.

– ¿Qué hay de Marlon en Isidoro, y viceversa?

“El punto más común es que somos jóvenes que respetamos muchísimo, que nos hemos sacrificado, que queremos ayudar siempre a la gente y que no discriminamos. Ni Marlon ni Isidoro discriminan a nadie, somos totalmente inclusivos y nos encanta que valoren a las personas por su capacidad, que es lo que debería pasar siempre.

“Si te digo la vedad me siento muy privilegiado porque pensé que Isidoro iba a ser más polémico, por negativo, y realmente he tenido la suerte de que todo el mundo lo ha entendido muy bien, lo ha querido. Yo soy de un barrio de la Habana Vieja y a mis vecinos y amigos les encanta el personaje, lo disfrutan muchísimo, son los primeros que comparten los stickers y memes que me hacen, y eso es bonito.

“Creo que Isidoro ha tenido algo a su favor, y es que ha respetado a la gente. Como mismo hay que respetar a los demás por su preferencia sexual, hay que respetar a los que no están de acuerdo. Yo respeto lo que defiendo y lo que la gente defiende. Esa es la base.

“Las expresiones son de mucho cariño y amor, gente que incluso me dice que se siente representada por Isidoro, y eso me alegra muchísimo. El rechazo es poco, aunque a veces no comprenden que la televisión es un medio de trabajo: no es Marlon, es Isidoro el que está ahí. Soy de leer todo lo que me escriben, de escuchar mucho porque me gusta que el público vaya calibrando lo que hago”.

– En los medios de comunicación aún se ofrece un tratamiento insuficiente y deficiente al tema de la diversidad sexual y la identidad de género…

“Tiene que ver con la cultura de este país machista por excelencia. Nuestra sociedad está avanzando, pero hay que darle más espacio a esos asuntos. No se deben crear esquemas, la gente hace con su vida lo que quiera, y lo que debemos hacer es respetar la capacidad de cada cual como ser humano y como profesional.

Lamentablemente la sociedad siempre juzga y señala lo que no cree correcto, y eso, para mí, es bastante irrespetuoso”.

– Desde el punto de vista personal y profesional, también la COVID-19 deja una huella en la vida de Marlon Pijuán.

“Perdí amigos, y eso me dolió mucho. También el estar encerrado fue complicado porque soy muy callejero. Muchos proyectos no se pudieron hacer. De los gremios más afectados fuimos nosotros, que dependemos de público. Nuestro programa se hace con mucha gente, y a veces tuvimos que dejar de salir al aire por esa causa.

“Por otra parte, el programa creció profesionalmente porque tomamos soluciones e iniciativas, evolucionamos. Yo crecí mucho porque tuve más tiempo para que Isidoro siguiera desarrollándose. He aprovechado estos meses y tengo nuevos proyectos que han llegado.

“Ya todo va mejorado, yo soy muy disciplinado y trato de tomarlo positivo, que es lo que nos va a ayudar a salir de esto. La pandemia está, es gravísima, pero tenemos que tratar que no nos afecte tanto la mente y salir adelante. Pensar que todo pasará. Respeto muchísimo el dolor de todas las personas que han perdido familiares y quizá les sea más complejo, pero yo he decidido tomar esa actitud: cuidarme y creer que saldremos pronto de esto”.

(RCA)

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