Gloria eterna a la ciencia cubana, a nuestros científicos y a Fidel

Florida, 18 ene.- Durante un evento de Biotecnología desarrollado en La Habana en el año 2003 la Medicina Cubana anuncio a la comunidad científica internacional que la isla produciría, al año siguiente, un millón de dosis de la vacuna cubana que protegería a los infantes del Hemophilus influenzae, agente causante de la meningitis y neumonías graves.

Aquel era el resultado de 15 años de investigación y un logro sin precedentes para un país pequeño y tercermundista, bloqueado económica, comercial y financieramente por la nación más poderosa del planeta.

La referida vacuna se juntaría con otras, creadas aquí bajo el ondular sin sombra de la bandera de la estrella solitaria, para completar un cuadro protector del cual nos beneficiamos casi todos los que conformamos la actual población cubana; los mismos que ahora tenemos la obligación moral de agradecer a nuestros científicos este otro regalo inconmensurable que son las vacunas contra la COVID-19: Abdala, Soberana 02 y Soberana Plus, y los por ahora candidatos Mambisa y Soberana 01.

Creadas en tiempo record y con el rigor establecido, con ellas se puso freno aquí al virus de la letal enfermedad en su momento más crudo; se redujo casi a cero la gravedad y la mortalidad por el contagio y se crearon las defensas frente a mutaciones y rebrotes del nuevo coronavirus.

Entonces lo invitamos a usted, que descansa tranquilo luego de recibir en el barrio la dosis de refuerzo contra la pandemia, o está a punto de acceder a la ventajosa inyección; lo invitamos a reflexionar cuando le decimos que en Cuba más del 90% de la ciudadanía ya completó su esquema de inmunización contra la COVID-19 y un volumen considerable recibió hasta hoy la cuarta vacuna, en tanto el resto del mundo solo anda por el 40 y tanto porciento de forma general. Incluso en la propia casa del vecino bloqueador y todopoderoso que nos agrede y nos ofende sólo alcanzan alrededor del 60porciento.

En este punto algunos preguntaran por qué insistir en la comparación, y la respuesta es sí; es necesario comparar porque algunos ingenuos, desinformados o mal intencionados no quieren ver a veces el brillo del Sol y sólo se regodean en sus manchas, sin valorar todo el calor que ofrece.

¿Qué sería de nosotros si no hubiésemos creado y distribuido de manera equitativa nuestras propias vacunas…; si no contáramos con la voluntad suprema del Partido Comunista y del Gobierno en la conducción del enfrentamiento al nuevo coronavirus, y con la entrega incondicional del ejército de las batas blancas y del Polo Científico en esa batalla?

En esta época de la pos-verdad y de la ambición desmedida de algunos por el dinero, de la mentira convertida en noticia y del engaño de los poderosos controladores de los grandes medios de comunicación, no olvidemos nunca lo que nos dijo José Martí: “Los hombres, van en dos bandos: los que aman y fundan, los que odian y deshacen”.

¡Gloria eterna a la ciencia cubana, a nuestros científicos y a Fidel, impulsor y merecedor por siempre de cada éxito en este campo!

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