Noris Herrera: De Las Comunas venezolanas al Pocito-Palmar de Cuba

Noris Herrera: De Las Comunas venezolanas al Pocito-Palmar de Cuba

La Habana, 5 may.- El sentimiento se le escapó del alma y le brotó en el rostro a esta mujer, cuando descubrió al autor de la foto de los ojos de Chávez entre los que visitaban días atrás la barriada habanera de Pocito-Palmar en Marianao: “Muchachas, muchachos, vengan, vengan, miren, este es el fotógrafo de la foto de esos ojitos de Chávez con los que nosotros andamos pa’ todos lados. Sí, esa que llevas ahora mismo en tu camiseta”.

Si no fuera por la entonación de su voz, cualquiera pensaría que es una cubana más. De hablar enérgico, de vestir sencillo, de ofrecer una entrevista al sol con la disposición más grande del mundo (porque en donde hace sombra simplemente el ruido lo imposibilita), de sonreír a carcajadas, de “no vivir del pedacito” de haber sido hasta días atrás, la ministra de Las Comunas de la República Bolivariana de Venezuela. Pero irremediablemente orgullosa y convencida de la grandeza de Chávez, de la Revolución Bolivariana, de Cuba, Fidel y los colaboradores internacionalistas cubanos.

Ella es Noris Herrera Rodríguez, la hermana comunera de Venezuela, así se autodenomina, con una felicidad inmensa. Y recién estuvo, -por primera vez-, en nuestro país, como parte de la XV Brigada Internacional de Solidaridad con Cuba “Primero de Mayo”, para apoyar al pueblo que aprendió a admirar y que anhelaba conocer, gracias a su eterno presidente, Hugo Rafael Chávez Frías.

“El conocer a Cuba data desde que el Comandante Chávez nos enseñó a amar a Cuba en ese amor profundo que él mismo le tuvo por siempre a Fidel, al pueblo cubano. Y desde que en el marco de esa hermandad y solidaridad, recibimos a cientos, a miles de colaboradores cubanos en diferentes áreas, la primera de ellas, y la más emblemática, la salud. Profundizar en tener en cada uno de nuestros barrios a un médico o a una médica cubana, fue ese principio de amar profundamente a Cuba, aún sin haber pisado esta tierra.

“Luego acompañar como ministra de Las Comunas a Nicolás Maduro me permitió enlazar con nuestras hermanas y hermanos de los CDR. Lo hicimos en el marco de esta pandemia a través de videoconferencias, y había quedado el compromiso de venir hasta aquí, y bueno, que mejor momento que este, más allá de venir Nori desde una responsabilidad institucional, venir Nori, la hermana, la comunera, esa que también ha venido construyendo y haciendo revolución desde su comuna, desde su consejo comunal”.

 

Cuenta Noris que cuando llegaron los primeros colaboradores cubanos a Venezuela, ella trabajaba en la base popular, como participante de una de las casas de alimentación que nacieron a raíz de la misión médica de Cuba en tierras venezolanas. Responsabilidad que la acercó más a los profesionales de la isla en busca de asesoramiento, para lograr erradicar la vulnerabilidad nutricional que tenían las personas de la comunidad.

Niño de la barriada habanera Pocito-Palmar, en el municipio Marianao; barrio en transformación. Foto: Ismael Fancisco/ Cubadebate.

Niño de la barriada habanera Pocito-Palmar corre frente a la sede del proyecto comunitario Akokán y del Centro Socio Cultural Pocitín, logros del proceso de transformación en esta comunidad. Foto: Ismael Fancisco/ Cubadebate.

Comunera al fin, vive de una forma especial, la visita a los barrios en transformación. Junto a otros amigos solidarios del mundo ha visitado la barriada habanera de Pocito-Palmar y ha visto con sus propios ojos la cotidianidad de los vecinos de esta comunidad vulnerable. La abuela sentada con su nieto en la puerta de la casa admirando a los visitantes. El folclor. La cola para comprar alimentos. El deterioro constructivo de las viviendas y otras necesidades que afectan al pueblo cubano. Pero sobre todo, -asegura ella-, una Cuba que ha resistido firmemente, a pesar de un bloqueo criminal que intenta asfixiarla.

“Hemos estado en Los Pocitos y aquí lo que vemos es un pueblo que ha decidido ser libre. Cierto que hay necesidades, pero cierto también que hay voluntad política para salir adelante. Estar aquí y ver acciones que ustedes han llevado adelante para suplir necesidades al pueblo en muchas áreas (vivienda, salud, educación, recreación), pero que también han sido partícipes de esas luchas nuestras, eso nos da muchísima esperanza porque al igual que ustedes nosotros sufrimos el bloqueo y los ataques del imperio yanqui. Pero aquí están los pueblos.

Si no fuese por ese bloqueo, Cuba pudiese hacer muchísimo más por su pueblo. Porque viendo a Cuba hoy como está, que aún con ese bloqueo perverso, está elevando sus niveles de encuentro, de participación, y dando tanta solidaridad a Venezuela y al mundo; sin bloqueo, yo creo que Cuba fuera inmensa. Si algo me ha quedado muy claro es que Cuba no da lo que le sobra, Cuba comparte lo que tiene”.

Junto a otros amigos solidarios, esta venezolana ha conocido las realidades, felices y no tan felices de la Cuba de hoy, en sus calles y barrios; sin embargo comenta que no se parece en nada a la Cuba que los yanquis venden al mundo a través de las redes sociales.

Una anciana y un niño de Pocito-Palmar, un barrio en transformación del municipio habanero de Marianao. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Una anciana y un niño de Pocito-Palmar, barrio en transformación del municipio habanero de Marianao. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

“Lo que ha pretendido hacer ver el imperialismo norteamericano, como que Cuba está entregada, que no sigue sus sueños. Una Cuba sin brillo, sin color. Cuando llegas aquí te das cuenta que los desesperanzados definitivamente son ellos, porque aquí respiramos patriotismo, lealtad a la Revolución Bolivariana, amor profundo por Martí, por Fidel, y además vemos un conjunto de organizaciones sociales como los CDR, con los cuales nos sentimos profundamente identificados, porque acompañan al pueblo en sus luchas.

“Hay que venir a Cuba para comprobar la grandeza y resistencia de este pueblo. Lo he dicho y seguiré diciendo: ser revolucionario en cualquier parte del mundo,  y no haber venido a conocer este pedacito de tierra, tan humilde pero tan grande que ha sido un ejemplo para todo el mundo, es como si le faltara algo, por eso hoy puedo decir que Nori la comunera se siente completa”.

Saber que muchos de los colaboradores cubanos que cumplen misión en su tierra, son de barrios como Pocito-Palmar, la conmueve sobremanera.

“Además de que los considero familia desde la llegada del primer médico a mi comunidad, saber que dejan por detrás su patria, sus familias para acompañarnos, eso me hace admirarlos más. Decirles que ustedes tienen un corazón inmenso y son parte de nuestra familia. Los queremos, los amamos”.

“Continuaremos acompañando a las cubanas y cubanos en sus luchas. Y yo sé que ustedes también nos acompañarán a nosotras y nosotros. Por eso el pueblo y el gobierno de Cuba tienen un lugar muy especial en el corazón de las venezolanas y venezolanos”.

Noris Herrera, la de los movimientos sociales de Caracas, la del Poder Popular y de los Consejos Comunales, volverá a Cuba y traerá consigo a otros muchos comuneros de las tierras venezolanas deseosos de conocer a la segunda patria de Chávez, porque sobre todo es eso: una comunera.

“Seguro, seguro que sí. Ya estamos en coordinaciones para traer hasta aquí a más hermanos, porque he estado compartiendo a través de las redes sociales todo lo que hemos venido haciendo, y ellos están ansiosos por conocer a Cuba y su pueblo. Y también queremos que ustedes nos sigan acompañando allá, para juntos compartir experiencias que nos permitan seguir profundizando ambas revoluciones”.

(CubaDebate)

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