¿Quién será el último?: Las colas, la municipalización del comercio y la organización

¿Quién será el último?: Las colas, la municipalización del comercio y la organización

La Habana, 8 jun.- Son cerca de las 10 de la mañana y una cola algo revuelta, pero poco abundante se deja ver en la Plaza de Cuatro Caminos. Los oficiales y “organizadores” intentan ordenar a las personas. Está el transeúnte curioso que pregunta “que sacaron” y el precavido que indaga de tras de quien va quien le dio el último y de ahí en adelante investiga tres o cuatro más.

“Porque la gente se va y no dice nada, y luego una está perdida”, reflexionó una señora mayor que se encontraba en ese instante en dicho proceso indagatorio.

Entre la multitud están Iván y Alejandra, un matrimonio que lleva desde las cuatro de la mañana en la cola. El día anterior intentaron comprar, pero no le tocaba a su bodega y tuvieron que regresar con las manos vacías. “Vinimos temprano porque ayer se quedaron algunas personas pendientes y queremos poder entregar hoy la libreta a la cinco de la tarde, que es cuando las recogen, para comprar mañana”, indicó Iván Enrique Morales Martínez.

Desde que se municipalizó el sistema de ventas – señaló- ha sido muy difícil poder comprar. “Para nosotros que trabajamos nos es incómodo este sistema, porque no te da la posibilidad de comprar el día que tú puedes, sino es el que te toca.  Ya llevamos dos días en esto y si tenemos suerte compraríamos mañana, es decir, son tres días afectados y mi esposa y yo los dos trabajamos”.

Alejandra Rodríguez Jerez pidió permiso en su trabajo para poder hacer la cola en la tienda.  Al observar su libreta, se deja ver que solo han podido adquirir pollo en el mes de marzo, pero ningún otro producto en las cadenas de tienda.

Alejandra solo ha podido comprar el pollo del mes de marzo en las tiendas. Foto: Karina Rodríguez Martínez/Cubadebate.

Por paradojas de la vida, la tienda ubicada en la esquina de San Nicolás y Vives, a dos cuadras de la casa de este matrimonio, antes de la municipalización era abastecida con regularidad y tenía variedad de productos. “Desde que están vendiendo los  productos por la libreta, no hay casi nada, solo te venden una caja de cigarros, pollo, pocas cosas”, dijo Iván.

Este es un hecho curioso, por llamarlo de alguna manera,  pues el almacén que abastece esta dependencia está a menos de 100 metros.“Los dependiente que trabajan en esa tienda se pasan en días sentados, sin hacer nada, esperando a ver que entra” acotó Morales Martínez.

Este matrimonio conserva la esperanzas de poder comprar en Cuatro Caminos donde surten muchos más productos. “Aquí compras una vez al mes, pero hay variedad de productos y vale la pena. En la tienda de San Nicolás y Vives te pasas en día en una cola y solo logras comprar lo que entró y a veces ni eso, porque las cosas se van acabando”.

Al preguntarles, ¿cómo se enteran de que entraron productos a la tienda? “Las colas, eso es el indicar de que entró algo”. ¿Y los factores de la comunidad? “¿Quiénes?, Ellos nunca informan de nada, ni la delegada, ni los presidentes del CDR”

El pasado 21 de abril entró en vigor en La Habana la medida de municipalizar la compra en las tiendas de las Cadenas Caribe y Cimex. Esta decisión se tomaba por “la situación existente con la disponibilidad de productos y con el objetivo de hacer más viable la venta, lograr mayor equidad y por consiguiente disminuir la aglomeración de personas en los establecimientos”.

Asimismo se informó que “en correspondencia con las características de cada municipio, los grupos municipales organizarán su sistema de trabajo y de control, para ir aplicando cada medida y estableciendo el procedimiento para lograr el objetivo previsto”.

Muchos aún no han podido montarse en el tren de la municipalización del comercio. Hecho que pasa, en muchas ocasiones, por la poca organización del mismo a niveles locales y la falta de implicación de los factores de la comunidad. Para otros ha sido la medida “divina” que ha permitido que puedan comprar sin tantas dificultades.

Gissela Videa Martínez  es un ejemplo de cliente satisfecha. Ella reconoce que “las moloteras no le gustan”, por eso se siente bastante satisfecha desde que municipalizaron el comercio. Ella vive a media cuadra de la Plaza de Cuatro Caminos y ahora se siente una privilegiada porque puede comprar en esta tienda.

“Antes no podía comprar nada, no se podía una parar ni cerca de la tienda. Había demasiadas personas y estaban los coleros, los revendedores, era imposible”, comentó.

Una compra que rondaba los 1600 pesos pudo hacer en esa primera ocasión. “Puede comprar todo lo que está disponible  en la tienda, uno de cada producto, porque mi núcleo es de tres personas”.

Esta es la segunda ocasión en que Gissela compra en  Cuatro Caminos desde que organizaron el nuevo sistema. “La primera vez era por orden de llegada y cómo el cubano es muy indisciplinado se formó molotera. Eso ya lo quitaron,  ahora está organizado por bodega y por núcleo”.

“Organizar las colas en Cuatro Caminos, uno de los mercados más complicados de La Habana, es una tarea difícil”, confesó Héctor Ricardo Carrodeguas, organizador  de la venta en el Mercado de Cuatro Caminos.  “Empezamos a las 10 a.m. y terminamos cerca de las 11 p.m.  llevamos más de dos años en esta tarea”.

La función de los organizadores –agregó- es pasar todos los días a la tienda la mayor cantidad de personas posibles, con disciplina y organización. “Nuestro trabajo es tratar que el producto esté en las casas que es donde realmente se necesita.  A las cinco de la tarde se recoge las libretas de las bodegas que deben comprar al día siguiente, para adelantar el trabajo. Además, decimos un horario aproximado, en el que deben venir a comprar, con el objetivo de que no estén esperando todo el día o aglomerados”, indicó:

Ricardo Carrodeguas  recordó que  antes de la municipalización del comercio, hasta la Plaza de Cuatro Caminos llegaban personas desde otros municipios de la capital y hasta de Artemisa o Matanzas. “Llegamos a recoger en cinco horas, 6500 personas. Ahora todos son vecinos y se conocen y este sistema es más aceptable”

En estos momentos, aproximadamente 37 bodegas comprar en este centro comercial. “Atendemos diariamente buena cantidad de personal  y se nos incrementan a cada rato la cantidad de núcleos que debemos atender”.

Iván y Alejandra llevan varias horas en la cola para entregar su libreta y poder al día siguiente comprar en la tienda. Foto: Karina Rodríguez Martínez/Cubadebate.

Casos y cosas de colas

Las personas esperan fuera de la tienda ubicada al costado del Mercado Plaza Cerro. Foto: Karina Rodriguez Martínez/Cubadebate.

El reloj marca las 11.51 de la mañana y en la tienda que queda al costado del Mercado Plaza Cerro no ha entrado ningún producto, aunque es miércoles y ese es uno de los días del pollo. Martha Álvarez ronda los 60 años y anda con su carrito de la compra de un lado a otro de la calle. Ella marcó desde bien temprano en la mañana, con la esperanzas de que esta vez, si pueda comprar el tan mentado pollo.

“No es la primera vez que vengo, ya he venido otras veces y nada, no he logrado comprar. Las personas marcan para muchas otras y no he alcanzado”.

Esta tienda atiende a cuatro bodegas cercanas a la comunidad donde está enclavada, pero tiene un sistema de por ciento, que aún Martha no logra entender. “Dicen ellos que la entrega de pollo por bodega va por un 53% y yo no lo entiendo. Nadie nos avisa de nada, uno tiene que estar  dando vueltas a la tienda para saber que entró. A lo mejor tienes malas suerte y cuando fuiste un momento a la casa y te quedaste sin comprar si entra algo”.

Aunque el resto de vecinos que estaban fuera de la tienda sienten que la comercialización por municipios y bodegas no es mala, siguen teniendo insatisfacciones con la organización y el poco abastecimiento de productos.

Una historia similar a la de Martha y sus vecinos, cuentan a pocos metros Carmen y Sergio, quienes están en la cola de la tienda ubicada en la avenida Carlos Manuel de Céspedes entre Tulipán y La Rosa.

“Está bien organizada la cola en esta tienda. Las muchachitas de la LCC te escanean el carnet y dentro de la tienda la delegada se encarga de apuntar en un torpedo los productos que ya compraste”, contó Carmen Martínez Pineda. Aquí también tienen el sistema de los por cientos. Cuando se llega a un 90% de compra de un producto es que las personas que ya lo hayan adquirido pueden volver a comprar.

Esta comunidad –añadió- tiene mucha población envejecida y las personas mayores no tenían acceso a comprar en la tienda. “Con esta organización, ahora si pueden hacer la cola”, señaló.

Cola en la tienda tienda ubicada en la avenida Carlos Manuel de Céspedes entre Tulipán y La Rosa. Foto: Karina Rodríguez Martínez/Cubadebate.

¿Existe el sistema perfecto?

“Mañana toca detergente en la tienda  que está al lado de la farmacia a las nueve”, dice una voz al teléfono. Este mismo mensaje, sin pocas variaciones, recorre el barrio en pocos minutos. La presidenta del CDR, luego de avisar a los que tienen teléfono fijo, visita las casas del resto de vecinos. Todos están alertados, mañana toca detergente.

En la comunidad de Bacuranao, perteneciente al municipio de Guanabacoa, los CDR de conjunto con los delegados han organizado la comercialización del comercio para evitar molestias entre los vecinos.

Aquí los factores de la comunidad tienen una activa participación notificando a los pobladores de los productos que entran en las tiendas. El reparto se hace por CDR y de forma paulatina. Hasta que todos no compren un producto, no vuelve a tocar. Aunque pareciera que este es un modelo idílico, no todos están plenamente satisfechos.

Al indagar sobre el tema con los vecinos, la mayoría está conforme con la organización que se hace, lo cual evita molestia y asegura poder adquirir el  producto sin necesidad de hacer colas. Eso sí, al ser un pueblo pequeño,  el abastecimiento se dilata mucho en el tiempo.

Ya lo decía la nota del gobierno de La Habana cuando anunciaba la medida, “en correspondencia con las características de cada municipio” se trazarán estrategias.

Algunas han sido más atinadas que otras. No todas las fórmulas son ganadoras y algunas han tenido que ser cambias en la marcha. Hay quien ha encontrado las vías para que las colas no sean en día a día de la población de sus territorios y para algunas administraciones y órganos locales, aun es asignatura pendiente.

(CubaDebate)

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