Chapeando: Falsas noticias

Chapeando: Falsas noticias

La Habana, 17 jun.- El mismo periodista que desde Miami supo y publicó primero la noticia de una falsa amenaza de bomba en el hotel Tulipán hace varias semanas, ha hecho el ridículo en las últimas horas presentando como primicia otra mentira: el falso incendio de la lanchita de Regla, que anunció con un video de lo que en realidad era un simulacro de rescate que tomó de las redes y compartió alegremente sin molestarse en verificar hechos que de lejos daban más señales de ejercicio que de posible drama.

Para el analista Reinier Duardo, Mario J. Pentón es un mentiroso profesional, un «periodista» sin ética, que está enterrando cualquier atisbo de credibilidad de los medios que le publican.

Su constante aparición como mensajero de cuanto bulo se lance contra el Gobierno cubano, lo hace ver ya como un ente actuante y visible de los laboratorios de la guerra mediática contra Cuba, donde se generan contenidos falsos, medias verdades o verdades manipuladas en relación con todo lo que pasa en su país de origen.

Desmentido por numerosos internautas que confirmaron la falsedad del incendio en la bahía habanera, Pentón se apresuró a publicar otro post con «La realidad tras el vídeo de la lanchita de Regla», pero no tuvo el coraje de disculparse con su audiencia. Su rectificación no fue más que un apresurado intento de lavar la mentira, acusando a otros de haberla montado para cazarlo. Algo que seguramente le exigieron quienes le pagan.

Para nuestras audiencias, el intento de borrar el infundio, es una fuerte prueba de cómo funcionan los laboratorios de la guerra contra Cuba: aprovechando cualquier cosa que aparezca para difundirlo sin verificar.

Siempre habrá un Pentón incapaz de investigar, porque lo que importa es que sea una mala noticia, o que indique problemas en el manejo oficial de alguna situación de interés social.

Dar el palo es la consigna. Si después resulta un error, se hace otro vídeo rectificando y se culpa a otros. Este hombre no se disculpa. Dice sólo dónde dije digo, digo Diego. Llega a decir que él sí «veía cosas que le daban dudas…» Pero no rectifica. Culpa a Cuba, a la «dictadura» cubana, de inventar algo porque, según él dice, está desesperada. Así cierra el círculo de la verdad fabricada para dañar reputación, saltando de su nicho de manipulación en redes a medios de mayor alcance, como la televisora América TV.

Apenas unas horas después del disparate, el activista y líder de los Puentes de Amor, Carlos Lazo, desde su canal en Youtube, acusaba directamente al mismo periodista por mentir flagrantemente sobre su persona con el abierto interés de dañar su imagen. Cualquier parecido con otras mentiras no es casualidad. Es Mario J. Pentón.

Atrapado en su mentira, sugiere que fue un invento de las autoridades cubanas para provocar fake news y desmentirlas después. Resulta que el mentiroso, cuando es cogido en falta, acusa a los otros de mentir.

(CubaDebate)

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