El inefable Tuma

El Che consideraba a Tuma como un hijo

Carlos Coello, el Tuma o Tumaini, nacido el 2 de diciembre de 1940 en la finca La Caridad, cerca de Manzanillo, murió en una emboscada el 26 de junio de 1967 en Piray, en las faldas del río Durán, cerca del poblado de Florida, al norte del Río Grande, en la selva boliviana.

Cuando el 3 de noviembre de 1966 el Comandante Ernesto Che Guevara llegó por segunda vez a La Paz, la capital más alta del mundo, a 3 400 metros sobre el nivel del mar (su primera estancia allí fue en 1953), con él viajaban precisamente Carlos Coello y el también cubano Alberto Fernández Montes de Oca, Pacho o Pachungo.

El Che nombra a Tuma 39 veces en su diario. La primera, el 7 de noviembre de 1966, así: «Como dato curioso, el inefable Tuma es indicado el químico del grupo».

Y la última, tres días después de su caída, el 29 de junio de 1967, cuando explica lo que representa para él la muerte del compañero. Dos veces apunta en su diario que le tiene cariño de padre: el propio día de su fallecimiento, al afirmar que su ausencia la siente «desde ahora casi como la de un hijo» y luego, al anotar: «expliqué la significación de las pérdidas y la pérdida personal que significó para mí la muerte de Tuma, a quien consideraba como un hijo (…)».

Inti Peredo, también guerrillero de Bolivia, escribe en su diario: «El 26 chocamos de nuevo con el ejército (…) Che había ordenado una emboscada. Mandó de relevo a Pombo, Arturo, Antonio, Ñato y Tuma, para que descansaran Miguel y la gente de la Vanguardia».

Precisa Inti que llega un camión del ejército de refuerzo y que el Che, ante condiciones en las que llevaban la de perder, ordena la retirada. Pombo es herido en un pie por una bala de la ametralladora 30 cuando se generaliza un tiroteo. Habla de la herida grave de Tuma y añade que «Moro —Morogoro, Muganga o Médico, cubano— lo anestesió y empezó la operación (en la casa de Augusto y de Fenelón Coca) pero Tuma no alcanzó al término de la intervención».

El Che había anotado en su diario el 27 de junio de 1967:

«Cumplida la penosa tarea de enterrar
malamente a Tuma, seguimos viaje,
arribando de día a Tejería».

El Che en su diario, el 26 de junio de ese año 1967, entre otras cosas, explica: «La herida de Pombo es superficial y solo traerá dolores de cabeza su falta de movilidad; la de Tuma le había destrozado el hígado y producido perforaciones intestinales; murió en la
operación (…) Al caer pidió que se me entregara el reloj, y como no lo hicieron para atenderlo, se lo quitó y se lo dio a Arturo». Y agrega el Che: «Ese gesto revela la voluntad de que fuera entregado al hijo que no conoció, como había hecho yo con los relojes de los compañeros muertos anteriormente. Lo llevaré toda la guerra (…)». Juventud Rebelde

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