1ro de Mayo en Cuba: Unidos por la soberanía de la Patria

EDITORIAL
Cuando todavía respiramos el aliento de los debates y acuerdos adoptados en el VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba, donde el general de ejército Raúl Castro traspasó confiado el liderazgo histórico de la Revolución a los pinos nuevos, los cubanos nos ponemos de pie nuevamente para dar la bienvenida una vez más al Primero de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores.

La permanencia de una pandemia letal que desde finales del 2019 estremece al mundo y nos obliga a adoptar medidas extraordinarias de protección personal, distanciamiento y aislamiento social, impide otra vez la acostumbrada y multitudinaria marcha de esta fecha hasta la plaza de cada ciudad, pero no disminuyen el patriotismo, la gratitud y la voluntad de luchar y de vencer del pueblo cubano en la presente coyuntura.

Aun cuando la mayoría de los nacidos en este archipiélago festejamos la jornada de manera virtual desde nuestras casas y comunidades, o en pequeños grupos en los centros laborales: unidos, haciendo Cuba; llegue la primera felicitación por el Día del Proletariado Mundial hasta cada uno de los valientes profesionales, técnicos, directivos y al resto del personal del sistema de salud y a los colaboradores que, en la primera trinchera, enfrentan la COVID-19 para defender la vida del resto de sus compatriotas y la de millones de pacientes en diferentes países del planeta.

A pesar de las múltiples carencias y limitaciones impuestas por la pandemia y agravadas por el recrudecimiento del bloqueo criminal impuesto a Cuba por el gobierno de los Estados Unidos desde hace 60 años, son numerosos y contundentes los motivos y los compromisos para celebrar la efeméride que nos convoca hoy en esta tierra martiana y fidelista.

La voluntad gubernamental de disponer aquí de todos los recursos a la mano para prevenir y enfrentar al nuevo coronavirus con la participación de todos y para el bien de todos; el hecho de ser el único país de América Latina con cinco candidatos vacunales contra la COVID-19 en diferentes etapas de validación, y las garantías de empleo, seguridad social, atención médica, educación y tranquilidad ciudadana mantenidas hasta la fecha demuestran la solidez del sistema político cubano frente a las graves noticias de abandono, muerte y desesperación que nos llegan desde otras poderosas naciones y territorios del mundo.

Molestos ante la fortaleza de nuestro socialismo, y pese a conocer el juramento de Baraguá rubricado por el 99 porciento de los nacidos en este archipiélago, el imperialismo y sus marionetas internas insisten en sus provocaciones mediáticas y mentiras prefabricadas en redes sociales, con el objetivo de confundir y doblegar la resistencia de nuestro pueblo ante lo cual se levantarán por siempre el machete de Antonio Maceo, la palabra de José Martí y el ejemplo de Fidel, como escudo y espada protectores de la nación.

Desde la tierra y el alma de Florida, la de Cuba, donde se trabaja de manera incansable para impulsar misiones inaplazables e imprescindibles como la producción de alimentos, la construcción de viviendas y la solución más efectiva a las demandas y necesidades de la población en medio del ordenamiento económico y monetario, reiteramos la convicción de jamás traicionar la gloria, la memoria y la herencia independentista de nuestros ancestros.

Sirva este Primero de Mayo para decirlo con certeza absoluta: ¡Seguiremos unidos, consolidando la soberanía de la Patria y construyendo una Cuba más humana que nunca, más solidaria, más rebelde, más antiimperialista y latinoamericanista, más defensora de la verdad y del amor entre los seres humanos, monumento de dignidad y hermana incondicional de los más pobres y desposeídos en cualquier oscuro rincón de los cinco continentes de la esfera terrestre.

Como aseguró Raúl Castro en el informe central del VIII Congreso de los comunistas cubanos: «Solo en las condiciones del sistema socialista, basado en la justicia social, la unidad del pueblo en torno al Partido y el empeño mancomunado y solidario de defender al país, puede una nación subdesarrollada y relativamente pequeña como la nuestra, con escasas riquezas naturales, evitar el colapso, e incluso avanzar en su desarrollo».

En nombre de los nuevos, de los que cargan ahora sobre los hombros las banderas inmaculadas y gloriosas del 68, del 95, de la Revolución del 33, del Moncada y del 13 de marzo, del Granma y de La Sierra, de Girón y de Angola, del Periodo Especial y de las batallas por Elian y por Los Cinco, les damos las gracias a la generación del centenario por regalarnos un presente de libertad y de esperanza.

¡Somos y seremos continuidad!
¡Viva el Primero de mayo!
¡Patria o muerte, venceremos!

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